noviembre 24, 2013

Las nuevas formas de ver televisión


Son tiempos difíciles para las formas tradicionales de disfrutar la televisión. Nuestras rutinas son distintas, cada vez hay menos tiempo y la oferta de programas es mayor con cada temporada.

Es la época en la que la televisión ha cambiado tanto que ahora puede disfrutarse en un televisor, en la computadora, en el teléfono móvil, tabletas, consolas de videojuegos o incluso en compilados en DVD’s. Así que con sus radicales cambios, también ha cambiado la forma de verla.

En Estados Unidos, país rey en colocar nombres a cosas que no existen, han comenzado a nombrar de forma oficial a esas diferentes formas de ver televisión, nuevas formas de visionado que pueden cambiar no sólo por el método en sí, sino por el programa mismo. Todo dependiendo de lo que se ajuste a los intereses del también nuevo espectador.

Binge-Watching o mirar sin parar.


Según el Diccionario Oxford, es uno de los términos más populares del 2013 que se convirtió formalmente una palabra. Y este logro es sin lugar a dudas gracias a Netflix y las series en DVD. Este visionado consiste en simplemente darle play a alguna serie y ver la mayor cantidad posible de episodios en una sola sentada. En otras palabras: un maratón intenso de esos que suelen disfrutarse durante un fin de semana o vacaciones. Famosos binge-watching son los de series como Orange is The New Black, Breaking Bad o ese obsesiva Battlestar Galactica.

Hate-Watching o mirando con odio.


Al parecer varias series como The Newsroom y Glee inspiraron esta nueva forma de ver televisión, donde básicamente ves una serie porque disfrutas odiando todo lo que sucede en ella. No es la trama, no son los personajes, ni las sorpresas, es el desprecio por cada uno de ellas lo que motiva a verlas. El disfrute aquí está en burlarse de todo lo que sucede y encontrar el más mínimo detalle para criticarlo. Es una nueva forma de disfrutar eso que amamos odiar.

Doble Screen Experience o la experiencia en dos pantallas.  


Esta es una cosa sólo para osados. Ya es común ver algún programa de televisión y comentarlo instantáneamente en Twitter, compartir con otras personas que lo ven mediante una #etiqueta y seguir los comentarios en vivo y en directo sobre eso que estamos viendo.

Toda una prueba. Ver el teléfono o tablet a la par del televisor es algo que atenta con la atención, pero muchos pueden sobrellevar con el fin de disfrutar la experiencia. Algunas cuentas en Twitter de canales y programas de TV tuitean en vivo durante la transmisión de uno de sus capítulos. Otras hacen algo mayor como crear aplicaciones móviles dedicadas a enriquecer la experiencia de la doble pantalla. En España, Canal+ desarrolló una app para la 2da temporada de Juego de Tronos que activabas cuando veías el episodio y te iba relatando cosas interesantes sobre la historia y la producción en sincronía. Cosa que también han hecho Breaking Bad y hasta The Killing en los Estados Unidos.

Por eso no es de extrañar que algunos televisores estén predeterminando Twitter y otras redes sociales en sus sistemas. Para no sólo ver algo, sino compartirlo en el momento.

Normal-Watching o como siempre.


Poco a poco se está convirtiendo en la menos empleada. Un episodio por semana visto en el momento de su transmisión ya no es algo tan atractivo como lo era antes. Sin embargo, ver una serie en el día que es estrenada también tiene sus beneficios: inmunidad ante spoilers y el poder supremo de spoilear. Estar al día en un placer subestimado y un logro para cualquier fiel seguidor.

La cuestión ahora está en decidir cuál es la forma que mejor se ajusta a los momentos. Porque tanto a crecido la exigencia para poder disfrutar al máximo una serie que ya no sólo hay que considerar el dónde verla, sino también el cómo hacerlo.

noviembre 09, 2013

Nadie entiende a Carol


Ya no queda duda de que este año, las mujeres se han robado el protagonismo de la pequeña pantalla. En Game of Thrones fueron el motor de la temporada, en Orange is the New Black lo fueron todo y ahora en The Walking Dead demuestran su coraje y fuerza a través de la muy subestimada Carol.

La única mujer con vida del grupo original de sobrevivientes no es siquiera la sombra de lo que fue. Al principio, era una mujer abusada por su esposo, indefensa, tímida y débil pero que en cuatro años de serie se ha transformado en otra persona: aguerrida, fuerte y líder.

En su momento, Rick Grimmes pareció evolucionar de forma drástica, pero es Carol el verdadero personaje que se transformó radicalmente ante su realidad extrema llena de muertos vivientes. Porque a pesar de todo, Rick en el fondo sigue siendo el mismo líder inseguro de siempre, Darryl es el mismo chico malo, Glenn continúa siendo el joven apasionado y torpe, y el resto de los sobrevivientes se mantienen planos, como desde que los conocimos.

Ahora se nota que Carol es la única que ha reaccionado coherentemente a un apocalipsis zombi y a la muerte de los suyos: le enseña a los niños cómo defenderse ante las amenazas, ha matado personas moribundas antes de transformarse en cadáveres vivientes para evitarles sufrimiento y riesgos a los vivos y es quizá la más honesta ante el grupo. Pero aún con todo esto, Rick toma otra de sus sabias decisiones: desterrarla del grupo por haber asesinado e incinerado a dos miembros del campamento que estaban enfermos, para que regresaran de la muerte a matarlos a todos y evitar que la enfermedad se propagara entre ellos. 

Pero no, Rick consideró que ella era una mayor amenaza para el grupo y prefiere dejarla ir. A pesar de que ella tiene el mérito de haber tomado una decisión fría, honesta y muy racional para un mundo donde la gente muerta se come a los vivos. Como si todavía no lo tuvieran claro. 

La lógica Grimmes dice que en su mundo, pase lo que pase, hay que hacer las cosas bien. Pero gracias a eso, han sacado el único personaje femenino que vale la pena en la serie por ser el más coherente y el que de verdad tiene algo que contar.

Ahora la presencia femenina en The Walking Dead se reduce a... Michonne. Primero la granja, y ahora esto.

Creando una leyenda


The Legend of Korra es la serie animada de Nickelodeon que sirvió de sucesora de Avatar: The Last Airbender, cinco años después de su final. En ambas se narra la historia del Avatar: una persona con la capacidad de controlar todos los elementos gracias a su alto poder espiritual y cuya responsabilidad es mantener su mundo en paz y en equilibrio.

Con una inspiración muy budista, el espíritu del Avatar es una figura que nunca muere y que en cada generación renace en diferentes personas, por los que vive diferentes ciclos de vida y experiencias a través del tiempo. Por eso ambas series son protagonizadas por dos ‘avatar’ distintos, que deben descubrirse a sí mismos para revelar su poder y lograr esa paz a la que están destinados.

Tanto en Avatar como The Legend of Korra, se mantiene la misma mística pero adaptada a los diferentes tiempos en las que transcurren: la primera ocurre en una época que recuerda una Asia feudal mientras que su sucesora se sitúa en una época steampunk que demuestra el gran avance del tiempo y la tecnología en el mundo ficticio de la serie, aprovechándolo para realizar conexiones entre ambas historias a través de guiños y referencias, convirtiéndolas así en una gran compleja realidad con pasado y presente común.

Una complejidad que con mucho esfuerzo construye un universo Avatar que comparte personajes, eventos, lenguajes y hasta pasado. Y que después del episodio 07 y 08 (Beginnings Part 1 & 2) de The Legend of Korra, también comparten su espíritu.

Este par de episodios que narran la experiencia del primer Avatar existente, hacen que el especial relato sea tan fuerte por sí mismo, que puede disfrutarse sin necesidad de haber visto antes ninguna de las series. Es una historia ingenua pero enérgica, con una estética que le ayuda a parecer una vieja leyenda y contada con una simpleza infantil pero encantadora. Este ‘cuento’ animado construye luego de una serie de tres temporadas y otra que va por la segunda, las bases de todo eso que ya vimos en ellas.

Este ‘cuento’ que forma parte de la mitología de ese universo Avatar, es el génesis de todas las historias que ocurren en él. Se mantuvo oculto y desconocido hasta ahora, pero siempre estuvo presente sosteniendo lo que sucedía en dos series distintas pero relacionadas. Ahora The Last Airbender y The Legend of Korra son dos grandes historias que forman parte ya de una realidad mucho más grandes que ellas: la del mundo del Avatar y sus leyendas que pueden sobrevivir por sí solas, pero conviven juntas para enriquecerse.

Muy pocas series logran construir su propia mitología y envolverla en una mística tan poderosa. Y sí, ésta es otra de esas series para niños que en el fondo, no lo son tanto.

Podrás ver de Beginnings Part 1 & 2, en los enlaces que encontrarás aquí.

noviembre 01, 2013

'Masters of Sex': una revolución sexual y televisiva


Durante los últimos tres años varios medios y periodistas criticaron que canales como HBO recurrieran de forma exagerada a las escenas de sexo para polemizar sus series. Bastaba con ver Game of Thrones, Girls o True Blood, para notar cómo el sexo era inmoderado y abundante, incluso cuando no tenían ninguna relevancia para la historia.

Ante una cruzada anti-sexual como la que parecía avecinarse, Showtime reveló que estrenaría una serie llamada Masters of Sex y su anuncio parecía más una morbosa provocación que una verdadera propuesta, aún más considerando que para reemplazar el vacío que dejaría Dexter, apostaría por algo llamativo y controversial.

En ella se cuenta la historia basada en la experiencia real del doctor Bill Masters (Michael Sheen) y su liberal asistente (Lizzy Caplan) a finales de los años 50, cuando juntos comenzaron una investigación sobre sexualidad humana que cambiaría la percepción del mundo médico sobre el sexo y sus ventajas, gracias a sus íntimos experimentos y análisis de largas sesiones de parejas practicando relaciones sexuales sin tapujos.

Pero para sorpresa al momento de su estreno, la serie que -de verdad- trata enteramente sobre sexo no resultó ni polémica ni ofensiva. Más bien se mostró con clase y muchísimo tacto. Algo inesperado cuando estamos acostumbrados a una televisión actual que no le teme al tema sexual, y mucho menos si se transmite por canales de cable.

Por eso, Masters of Sex destaca en que modestamente revolucionó la percepción del sexo en televisión y acertó al presentarse de una manera más acorde a su época, entorno y  a sus protagonistas. Es muy técnica y humana a la vez porque muestra al sexo desde el punto de vista más científico y clínico, pero también atina al mostrar el aspecto más enigmático, el de la química y el deseo humano que la ciencia tanto se compromete en descifrar.

Por un lado, el Dr. Masters deja ver su ambición por descubrir los misterios del instinto humano mientras va revelando su naturaleza misma; que no son lo mismo. Lo físico y lo emocional son dos espectros muy distanciados desde que inicia la investigación: todo debe ser anónimo para evitar problemas personales, pero a medida que van descubriendo las ventajas del sexo, también van aflorando esos sentimientos irremediablemente ligados al momento. Como diciendo entre líneas que el sexo no es sólo un acto físico y ni algo tan cuantificable, dotándolo de nuevo con ese misticismo que ha perdido con el tiempo.

Masters of Sex es clara en lo que dice  y en cómo lo dice, por eso tiene encanto. No pretende ser la serie del sexo desenfrenado ni la del ambiente enigmático de los 70’s a lo Mad Men. Eso la hace uno de los mejores estrenos de la temporada por no anda fingiendo orgasmos y ser justo lo que quiere ser.