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Sólo hace falta ver 7 minutos de la nueva apuesta televisiva de HBO para tener claro su grito de guerra: hay que tener valor para demostrar que en realidad los Estados Unidos no son el hermoso país que ellos mismos quieren creer que son. Una idea que coquetea con la política y tiene aires polémicos cuando se enfrenta a un país con marcada polarización ideológica.
The Newsroom nos presenta los entretelones de uno de los noticieros televisivos más vistos de los Estados Unidos que buscará reivindicar el cuarto Poder: el periodismo. Su inicio es incómodo, pero si algo logra transmitir tras su obligatoria introducción es la adrenalina que experimentan sus personajes en la sala de redacción de noticias donde se ven obligados a convivir, convirtiendo el relato fatigoso en uno trepidante, donde todo ocurre demasiado rápido y todos reaccionan con determinación. La serie promete ser tan vertiginosa en sus mejores momentos, como lo fue durante el clímax del episodio piloto.
Pero dejando a un lado los cortes bruscos y los diálogos cargados y acelerados, lo que indudablemente hará (o hace en su piloto) distintiva a esta serie son las noticias reales que usa en su narrativa. Su creador, Aaron Sorkin, el mismo de The West Wing y ganador del Oscar por el guión de The Social Network, decidió interesarnos en la trama usando un recurso narrativo que nos involucra y nos da ventaja ante el resto de los personajes. Nosotros ya hemos vivido las noticias mientras que sus personajes están a punto de hacerlo, nosotros sabemos lo que pasó y sucederá y podemos incluso suponer las consecuencias. Sorkin nos pone a la expectativa de conocer la reacción de estas personas ante esa realidad ya conocida, por eso es que resulta tan revelador el instante en que se presenta la fecha exacta en la que ocurre nuestra historia.
La noticia será el camino a seguir, lo que nos ubicará en contexto, la que nos permitirá descubrir a estos personajes que rozan ambos extremos: la experticia y la ingenuidad.
La pluma de Sorkin se deja ver fácilmente desde el principio, cuando establece ese discurso refinado y educado pero a la vez trasgresor tan suyo, que bien logró transmitir The Social Network (Vamos, que hay mérito en eso de hacer interesante la historia del nacimiento de… Facebook) al igual que en la agudeza de los diálogos que parecen estar cargados de ingenio cuando los usa con tanta pertinencia.
En definitiva The Newsroom se muestra brillante y con algunos aires de grandeza. ¿Pero cuál ha sido el costo de esta serie tan cuidada y cargada? La nueva creación de Sorkin ha sido acusada por la crítica norteamericana de ser elitista y “demasiado intelectual”. Irónicamente los medios especializados han adoptando la posición que los protagonistas deciden afrontar en la ficción comunicando la verdad a los “estúpidos” para acabar con el voyerismo y la banalidad mediática norteamericana, esa misma que se empeña en que todo sea negro como Obama o blanco como la barba del Tío Sam.
The Newsroom nos presenta los entretelones de uno de los noticieros televisivos más vistos de los Estados Unidos que buscará reivindicar el cuarto Poder: el periodismo. Su inicio es incómodo, pero si algo logra transmitir tras su obligatoria introducción es la adrenalina que experimentan sus personajes en la sala de redacción de noticias donde se ven obligados a convivir, convirtiendo el relato fatigoso en uno trepidante, donde todo ocurre demasiado rápido y todos reaccionan con determinación. La serie promete ser tan vertiginosa en sus mejores momentos, como lo fue durante el clímax del episodio piloto.
Pero dejando a un lado los cortes bruscos y los diálogos cargados y acelerados, lo que indudablemente hará (o hace en su piloto) distintiva a esta serie son las noticias reales que usa en su narrativa. Su creador, Aaron Sorkin, el mismo de The West Wing y ganador del Oscar por el guión de The Social Network, decidió interesarnos en la trama usando un recurso narrativo que nos involucra y nos da ventaja ante el resto de los personajes. Nosotros ya hemos vivido las noticias mientras que sus personajes están a punto de hacerlo, nosotros sabemos lo que pasó y sucederá y podemos incluso suponer las consecuencias. Sorkin nos pone a la expectativa de conocer la reacción de estas personas ante esa realidad ya conocida, por eso es que resulta tan revelador el instante en que se presenta la fecha exacta en la que ocurre nuestra historia.
La noticia será el camino a seguir, lo que nos ubicará en contexto, la que nos permitirá descubrir a estos personajes que rozan ambos extremos: la experticia y la ingenuidad.
La pluma de Sorkin se deja ver fácilmente desde el principio, cuando establece ese discurso refinado y educado pero a la vez trasgresor tan suyo, que bien logró transmitir The Social Network (Vamos, que hay mérito en eso de hacer interesante la historia del nacimiento de… Facebook) al igual que en la agudeza de los diálogos que parecen estar cargados de ingenio cuando los usa con tanta pertinencia.
En definitiva The Newsroom se muestra brillante y con algunos aires de grandeza. ¿Pero cuál ha sido el costo de esta serie tan cuidada y cargada? La nueva creación de Sorkin ha sido acusada por la crítica norteamericana de ser elitista y “demasiado intelectual”. Irónicamente los medios especializados han adoptando la posición que los protagonistas deciden afrontar en la ficción comunicando la verdad a los “estúpidos” para acabar con el voyerismo y la banalidad mediática norteamericana, esa misma que se empeña en que todo sea negro como Obama o blanco como la barba del Tío Sam.