La 3era temporada de Game of Thrones comenzó jurando ser más ambiciosa que las anteriores: mayor reparto, nuevas caras, grandes momentos y lo mejor: más dragones.
Pero lo que no era tan esperado es que en esta temporada las mujeres tomaran las riendas de la guerra y opacaran todo vestigio de masculinidad en un lugar extremadamente machista como el mundo de Poniente.
Casi sin darnos cuenta, el conflicto se llenó de ovarios y desplazó a los patriarcas de las casas del reino y a los caballeros armados hacia las sombras de lo insípido. Incluso Tyrion Lannister no parece ya tan interesante, a pesar de su empatía y acertados diálogos.
La sorpresa es que la gran atención la roban ellas que con sus intrigas y expresiones reveladoras han llenado la trama de gracias y pequeñas maravillas. Como de creencia popular: los hombres son la fuerza y las mujeres los cerebros, empezando por la revelación de Natalie Dormer como la muy astuta Margery Tyrell, la mujer que será recordada por dominar a la escoria de Joffrey Baratheon con puro encanto y sin necesidad de algún artilugio sexual.
¿Quién esperaría
que un personaje segundón en la 2da temporada realizara una jugada tan
inesperada en el tablero político de Game
of Thrones? Ella junto a su hilarante
abuela lograron trastocar todo y activar
el instinto de Cersei, que nuevamente ha demostrado su temple guerrero al
lograr pequeños momentos de gloria con maniobras e influencias para no perder
el poder que tanto le ha costado conseguir.
Como otra
evidencia de la reivindicación de la mujer, Brianne dejó de ser un torpe
soldado más y gracias a su travesía con Jaime Lannister ahora se le ve más
sensible. Es una de esas figuras que parecía de relleno y que de repente se
ganó su puesto de notoriedad al convertirse en el espejo que refleja el lado
humano de su prisionero; un mérito irrevocable como personaje.
La manifestación de Brianne como una mujer más allá de su armadura es una evolución apenas comparable con la de Emilia Clarke interpretando a la madre de los dragones. Daennerys cada vez más feroz comenzó con nada y ahora tiene un pueblo, un ejército y dragones. De aquella niña tímida ya no queda mucho, ahora con fuerte temple y determinación es una líder guerrera. La mayor amenazada de Poniente luego de los caminantes blancos.
La manifestación de Brianne como una mujer más allá de su armadura es una evolución apenas comparable con la de Emilia Clarke interpretando a la madre de los dragones. Daennerys cada vez más feroz comenzó con nada y ahora tiene un pueblo, un ejército y dragones. De aquella niña tímida ya no queda mucho, ahora con fuerte temple y determinación es una líder guerrera. La mayor amenazada de Poniente luego de los caminantes blancos.
Sin desestimar los
profundos dilemas de Sansa, las repentinamente interesantes intervenciones de Talisa, la esposa del Rey del Norte, los misterios alrededor de Melisandre… Todas han
demostrado que sus historias son más ricas en dificultades y por eso mucho más
interesantes. Ellas se están apoderando de los capítulos y opacando a toda
presencia masculina a su alrededor. Si ya las mujeres de Poniente se están
adueñando del poder en la pantalla… ¿por qué no habrían de hacerlo también con
el trono de hierro, Lord George R.R. Martin?

