mayo 24, 2013

La importancia de no tener nombre


Cuando Lost se encontraba en su etapa cumbre, el hombre de negro se convirtió en uno de los personajes más oscuros de la serie, principalmente porque no conocíamos su nombre. 

Había algo de intrigante en no saber cómo se llamaba pero sí conocer su importancia. Era inquietante. Enigmático. El ingrediente ideal para mantener la atención y despertar aún más el interés.

Posiblemente no hubiese sido tan atrayente si desde un principio hubiésemos sabido que se llamaba Pedro o Juan. Pero no fue así. La ausencia de nombre lo impregnó de misticismo, tal y como ocurre con el viajero del tiempo favorito de Inglaterra: el Doctor.

En Doctor Who, su protagonista aunque sin nombre conocido, tiene personalidad, carisma e historia (¡mucha historia!). El Doctor es en sí un misterio con muchos secretos y oscuros pasados. Su nombre se ha mantenido oculto al público desde el inicio del programa en 1963 y tal es la discreción a su alrededor que su nombre se convirtió en uno de los pilares principales de dos de las más recientes tramas en la era de la serie protagonizada por Matt Smith. Así de grande es su importancia. 

Pero en “The Name of The Doctor”, el final de su 7ma temporada, la amenaza de desvelar el eterno misterio fue inminente. Todo el episodio giró alrededor del nombre del Doctor y las consecuencias del descubrirlo. Explotaron tanto el enigma que al final sí terminaron revelando algo, no el nombre, sino lo que sucede al conocerlo a través de otra personificación del Doctor, una versión futura del actual interpretada por el mítico John Hurt

De un plumazo, Steven Moffat enredó aún más la trama de Doctor Who agregando una paradoja más al montón. Sabemos que el Doctor es capaz de “reencarnar” en diferentes cuerpos (la excusa perfecta para explicar por qué ha sido interpretado por varios actores en diferentes épocas); pero antes era sólo una excusa. Ahora la versión del futuro del Doctor entra en juego, otro actor que representa el mismo personaje y que probablemente chocará con el principal en el próximo episodio especial del 50mo aniversario de la serie o en próximas temporadas. En resumen: nos presentaron un nuevo River Song, una nueva figura esporádica que más que enriquecer la trama la hace más confusa e incomprensible.

Bien tenía razón uno de los primeros directores de la serie en 1963 al decir que Doctor Who es ahora muy sexy y su trama demasiado complicada como para seguir su hilo. Su perfil infantil y de entretenimiento es ya difuso. Tal vez sea el precio de ser uno de los nuevos shows de culto que necesita enriquecerse cada vez más. Tal vez sea el precio de restarle misterio a su personaje principal. Tal vez esa era la importancia de no tener nombre: mantener la mística.