octubre 04, 2013

El fin del anti-héroe

Para nadie es secreto que en la última década la ficción televisiva ha sido protagonizada por la explotada figura del anti-héroe: el personaje con matices morales que no busca hacerlo todo bien, de motivos egoístas y que simplemente no es ‘el bueno’ de la historia.

Dexter es ese asesino serial que no queremos que atrapen. Donald Draper es a quien queremos ver pisoteando a otros para lograr sus objetivos. Tony Soprano es el mafioso que no queremos que la justicia atrape por el bien de su familia y los suyos. Nos acostumbramos y le agarramos cariño a esto de querer a los que no deberíamos querer, a aspirar su bienestar y a defenderlos antes su evidente falta de moral. Algo que irremediablemente agota.

Con el final de Breaking Bad y la muerte de Walter White también parece haber muerto el último gran anti-héroe de la televisión. Durante las primeras temporadas de la serie Walter era el hombre que queríamos ver superarse ante las malas pasadas del destino, fuera como fuera. Pero con el pasar del tiempo, esa figura del anti-héroe nos superó.

Luego de cinco intensas temporadas, Breaking Bad mostró la evolución total de su protagonista en un ser totalmente distinto al que conocimos en un inicio. Llegó el punto en que no quería verlo triunfar, sino pagar todo lo que había hecho, aquello que podría lidiarse con la ley y aquello que no. Walter White fue un personaje ruin, que sí ganó nuestro aprecio, pero también se ganó el desprecio por lo que iba haciendo.

Por eso, luego de tanto idolatrar al anti-héroe, Walter White logró agotarlo hasta el hastío. Algunos querían verlo morir bruscamente, pagando su condena o perdiendo sus últimos días en la soledad. Pero pocos, tal vez nadie, esperaba (o deseaba) el final feliz de Heisenberg. No queríamos darle el gusto de que en su propia historia se saliese con la suya; había sido suficiente.

Con él, dejamos de desear lo mejor para el protagonista imperfecto. Con él parece haber terminado una década de anti-héroes televisivos. Con él, terminó una gran historia que hizo más que entretenernos. Breaking Bad logró cambiar nuestras perspectivas.