

La gente de Vulture no se equivocó al decir que el 2013
sería recordado como el año lésbico de la televisión, el año en que se
alzaron tantas mujeres gays en series como: Orange is the New Black, The Fosters, True Blood, The Killing, Under the Dome y ahora e inesperadamente,
Once Upon a Time.
En el tercer episodio de la
tercera temporada, Mulán, la princesa guerrera, dejó entrever sus verdaderos
sentimientos hacia la Bella Durmiente en una emotiva escena donde de forma muy sutil revelaron que estaba
enamorada de ella, logrando el giro de trama más lógico e
interesante que ha tenido Once Upon a
Time en muchísimo tiempo, considerando el disparate que es.
Pero lo realmente impactante no
está en sacar del closet a uno de sus personajes, sino en lo que el hecho
significa fuera de la serie.
Comenzando con que Once siempre se ha vendido como una
serie para toda la familia y con una narrativa muy tradicional: el príncipe y
la princesa, el bien es mejor que el mal, la verdad siempre triunfa, etcétera,
etcétera. Así que asomar la idea de que uno de sus personajes es gay entre
tantos paradigmas tradicionales es una jugada osada y hasta honorable.
Tampoco hay que ignorar que la
serie se transmite en ABC, que si bien ya ha tenido grandes personajes lésbicos
en su programación (basta con mencionar a Grey’s
Anatomy y Desperate Housewives),
no hay que olvidar que es una cadena que pertenece a Disney y que la esencia de
la marca está muy presente con sus personajes e historias clásicas en Once, por lo que la apuesta por el
público gay ha sido grande.
Pero lo más significativo es que
toda la serie se ha basado siempre en el gran poder del ‘amor verdadero’, y
ahora con esta revelación también ha tomado una postura que oscila entre lo
clásico y lo moderno: el amor verdadero no tiene límites, y no se restringe al
hombre y la mujer. O en este caso, al príncipe y la princesa. Por muy cursi que
sea, está tratando de establecer una declaración coherente en toda la trama, donde el ‘verdadero
amor’ todo lo puede: el de madre e hijo, el de hombre y mujer, el de quienes
sea.
Lo interesante de la serie
siempre fue la forma original que tiene de jugar con las tramas y personajes,
complicando algo tan simple como los cuentos de hadas. Pero parece que ahora el
nivel de complejidad tiene un nuevo (y necesario) nivel.