abril 30, 2012

Jugando con el subconsciente


Hay historias complicadas para digerir, con personajes complejos y acciones que parecen incomprensibles. A veces no contamos con narradores omnipresentes que nos guíen en el relato. A veces las palabras y expresiones no son suficientes para contarnos lo que es necesario, porque simplemente no bastan para retratar lo que un personaje puede sentir, desea hacer o se niega a recordar. Es allí cuando los protagonistas nos permiten entrar en sus mentes para tratar de comprenderlos mejor, cuando liberan su subconsciente y vemos más de lo que podemos a simple vista.


En nuestra vida cotidiana, entrar a la mente de algún conocido es una tarea imposible. Jamás seremos capaces de comprender lo que pasa realmente en la cabeza de las personas que tenemos a nuestro alrededor.


Sin embargo, hay series que nos permiten descubrir lo qué se siente al conocer de una manera tan íntima a alguien, pues la mente de los personajes se convierten en el narrador principal para contar todas esas cosas complejas, que se prestan a interpretaciones y que lograr involucrar al espectador.


“Six Feet Under” es una de las series que lo hacía en todos sus episodios, porque los problemas que los Fisher debían sobrellevar resultaban tan complejos que había que agregar un poco de surrealismo para ayudarnos a entender todo lo que sus personajes sentían (que no era poco, ni sencillo). La narración de la mente suavizaba el impacto de cada suceso: podíamos ver a una Claire Fisher bailando y cantando imaginariamente para desahogar sus sentimientos o un Nate hablando con cadáveres parlantes como si de su psicólogo se tratase. Así resultaba divertida, diferente y hasta ligera la forma de presentar estos conflictos internos a través de escenas aparentemente absurdas e inquietantes.


Otras series también gozan de una excelente personificación del subconsciente. Vemos en "Dexter" a un padre que aconseja a su hijo durante todas sus acciones, en "Lost" cuando esas imágenes mentales hacen presencia en la isla para remover los recuerdos de los sobrevivientes en forma de espectros e ilusiones y es imposible olvidar como "Medium" supo aprovechar y explotar al máximo el recurso. Los sueños de Allison Dubois eran la forma más pura de presentar su inconsciente lleno de temores y revelaciones, fundamentales para el desarrollo de todas sus tramas.


Pero la línea entre lo necesario y lo ridículo es delgada. Y series como "Wilfred" la cruzaron. El intento de comedia sobre un perro que habla con su vecino fue una idea interesante. Pero ya pronto nos costó entender si el show nos hacía reír o se reía de nosotros. Cuando Wilfred, el perro parlante, intervino de una forma imposible en la vida del protagonista, generándole problemas o causando reacciones en otros personajes, todo se fue a la basura porque tomó una forma tangible. Adiós subconsciente, hola incoherencia inexplicable.


"Wilfred" intentó jugar la carta del subconsciente para tomarse libertades narrativas y hacer o deshacer lo que pareciera más entretenido, cuando en realidad este recurso es la escena oculta de una historia, a la que en nuestras vidas reales nos cuesta acceder, pero que las series nos permiten descubrir. Se trata de un juego visual que consiste revelar incógnitas a través de enigmas, dejándonos ver lo que pasa detrás de la cortina del show de la conciencia, porque allá la trama suele ser mucho más interesante no sólo por lo que esconde sino también por la manera en que se esconde.

abril 30, 2012 11:12