marzo 18, 2013

Dios salve a la reina Regina


Se podría considerar que la forma más fácil de generar empatía es la lástima. Más aún luego de haber visto cómo el personaje de Regina en Once Upon a Time ha sido machacado sin contemplación capitulo tras capitulo en la segunda temporada.

Impresionante es ver cómo los escritores de la serie han logrado arrebatarle todo al personaje de La Reina, tanto que la madre de Bambi en su lecho de muerte genera risa comparada con el sufrimiento y rechazo constante que ha venido soportando la alcaldesa de Storybrooke. Una cosa excesiva.

El villano explícito de la historia, se ha convertido en  el personaje que genera más compasión que otra cosa, sobre todo por ser la ahora solitaria, desterrada, eterna outsider que siempre acapara la simpatía de la mayoría. 

No era difícil presagiar que ella sería el personaje incomprendido de toda esta historia. Después de seguir el desarrollo de la trama es fácil llegar a la conclusión de que si alguien le sobran razones para ejecutar una venganza es a Regina: perdió al amor de su vida (dos veces), perdió su reino, a su familia y perdió el cariño de su hijo adoptivo que crió desde bebé. Vamos, que no sólo tiene razones, tiene el derecho de cobrar justicia por su cuenta.

Soy de los que cree que Blancanieves (Ginnifer Goodwin) sufrió la venganza más merecida de todas. No sólo por hacernos soportar sus malas actuaciones semana tras semana, sino por ser indudablemente la razón principal de todas las desgracias de Regina desde que apareció en su vida. Si tan sólo se hubiese guardado sus imprudencias y callado la boca, nada hubiese pasado y esta serie ya tendría su final feliz. Pero no, aún tenemos que soportar a Mary Margaret y sus dramas que no lo son nada.

El único justificativo posible del maltrato repetitivo que La Reina ha venido sufriendo a lo largo de la temporada es que se trate de un largo tramo de reivindicación para su personaje y no sólo ensañamiento de los escritores, porque lo que le están haciendo pasar a la pobre mujer ya roza seriamente en el bullying argumental.