
A estas alturas
del partido, si me preguntan de qué va Banshee,
aún luego de haber visto su piloto y un par de episodios más, no sabría muy
bien qué decir.
Alan Ball, luego
de su gran Six Feet Under y la
desatinada True Blood, llenó de
interesantes expectativas a Banshee,
la apuesta con la que Cinemax busca
competir en el ramo de series televisivas contra las networks y los demás canales de cable. Una tarea nada fácil, con amigos como AMC y HBO.
Así que con tal presión sobre sus hombros, aparentemente Ball optó por presentar algo explícitamente retorcido y sombrío, con algunos detalles que buscan remover el morbo y animar lo controversial.
Así que con tal presión sobre sus hombros, aparentemente Ball optó por presentar algo explícitamente retorcido y sombrío, con algunos detalles que buscan remover el morbo y animar lo controversial.
Comenzamos con la salida de la cárcel de un
hombre que emprende de inmediato la búsqueda de algo que perdió en su pasado,
lo que lo llevará a un pequeño pueblo viciado. Nada aparentemente extravagante,
hasta que el ex convicto se ve envuelto de repente en una descabellada
persecución al mejor o peor estilo hollywoodense (con autobús volcado
incluido) que parece presagiar un disparate. Pero así como ocurre todo tan
rápido, rápido se calma y Banshee
comienza a cumplir conforme va esbozando algunos personajes, presentando con
abrebocas ciertas tramas y lanzando un puñado de interrogantes.
Mientras su
búsqueda avanza en este pueblo perdido, la historia se va llenando de
personajes pintorescos y pervertidos que le dan vida a la trama que mezcla lo
mejor del las B Movies y lo peor de un drama pretencioso. Nos tropezamos con un
líder criminal devoto de Cristo, agentes malvados con tatuajes de arañas, una
ama de casa ex criminal, un alcalde ridículamente joven y mi favorito, un peluquero travesti
que en realidad es un súper hacker.
Con sólo esto,
podría decirse que Banshee es un disparate sobre
un hombre enigmático con un pasado delincuente, un clan criminal, un pequeño
pueblo corrupto, una secta religiosa o todas las anteriores. No está claro, es difícil vislumbrar cuál es el rumbo que tomará la serie cuando su
protagonista tampoco tiene muy claro cuál es su rumbo propio. De no ser por la
persecución que se le avecina, de repente todo quedaría en un extraño limbo.
¿De qué va Banshee? Por ahora es una larga
presentación de un personaje enigmático y sin carisma, con un propósito igual
de misterioso y un futuro indescifrable. Es decir, un completo
enigma que por lo menos inquieta por ser tan mediocre como su prima True Blood, y estimula ese gusto por el
mal gusto. Alan Ball lanzó la carnada. A ver qué logra pescar.