julio 12, 2013

Skins Fire: jugando con fuego


Cuando una de las generaciones de Skins se despedía lo asumíamos como un adiós definitivo. Las historias de sus personajes parecían completas con sólo haber presenciado parte de su juventud, ignorando que aún les quedaba mucho por vivir.

Eso porque Skins sólo era juventud idealizada e irreverente, nada más. Nos dejaba el resto a la imaginación porque para la serie la vida adulta era irrelevante, aburrida y casi inexistente.

Pero luego de haber convivido en cada episodio y temporada con tantos personajes complejos, profundos e intensos, era algo frustrante afrontar el hecho de que aunque un largo camino les deparaba a todos, no nos correspondía saber nada más sobre ellos.

Por eso la última entrega de la serie llega como un inesperado regalo para fanáticos en lo que me gusta llamar: una temporada de despedida. Una que trae de vuelta a Effy, Casie y Cook en tres respectivas entregas: Fire, Pure y Rise, para revelarnos lo que fue de sus vidas luego de su juventud.

Skins regresa rompiendo su propio molde de visión joven para mostrarse desde una más adulta, cruda y centrada. Por lo que ésta temporada no está hecha para compararse con sus anteriores, sino como para disfrutarse desde la emoción de descubrir qué ha pasado con esos personajes que vimos crecer y disipar la incertidumbre alrededor de sus realidades inimaginadas.

Es así como en su primera entrega (Fire) emociona ver de nuevo a Effy (Kaya Scodelario) luego de tantos años, ahora con una actitud ambiciosa e independiente que poco recuerda a la joven inestable y temerosa de antes. Vemos a una mujer enfocada en su éxito profesional mientras busca dejar atrás su pasado en medio de una crisis laboral y personal.

Emociona reencontrarnos con un personaje que bien pudimos sentir o sufrir entre sus conflictos adolescentes pero que ya ha madurado y se encuentra en un entorno diferente. Otra realidad, otro momento y otras actitudes que sirven para recordar que el tiempo pasó para todos y trajo cambios.

Tal vez por tanto giro radical es que la primera entrega se llama “fuego”, porque éste es cada vez más fuerte y brillante como Effy. Fuego por ser feroz y arrollador como su ambición. O fuego por dejar cenizas y caos cuando se extingue. O por todo eso a la vez: energía, ferocidad y destrucción.

Skins Fire me parece un gran inicio de una inesperada despedida. Es muy diferente, porque con el tiempo los personajes también lo son. Podrá defraudar si se esperaba de nuevo el mismo Skins de siempre, pero definitivamente se disfruta más cuando se asume que no debe verse desde la comparación, sino desde el sentimiento que genera una nueva historia de un personaje que ya conocíamos.