agosto 28, 2013

Asesinando el clímax

Desde que Dexter comenzó nos mantuvo persiguiendo temporada tras temporada lo que sería el mayor de sus clímax: la revelación a la policía o a algún personaje importante de que Dexter Morgan es un asesino serial.

Ese momento prometía ser uno de los más importantes de la serie por significar un giro drástico en la trama, el fin del anti-héroe o una intrincada y filosófica discusión entre personajes. El descubrimiento del mayor secreto del protagonista prometía ser sin lugar a dudas el detonante de algo grandioso.

Tuvimos que esperar seis años hasta que el momento llegó y el Oscuro Pasajero quedó al descubierto en su séptima temporada ante Debra, la hermanastra de Dexter y su familiar más cercano. Y el resultado que esperábamos fuera increíble, no pudo ser más decepcionante...



Después de la gran revelación no hubo histeria, ni consecuencias, ni grandes debates morales. La cosa no resultó ser tan mala después de todo y la serie mantuvo un ritmo tranquilo para lo que significaba semejante secreto: el protagonista fue por años un asesino serial que trabaja en el seno del cuerpo policial. Debra, su hermana y jefa del MISMO departamento de policía, sufrió de unos pasajeros ataques de inquietud mientras Dexter se sintió trastocado en un principio, pero luego todo fluyó como poca cosa. Todo esto dejó a entender que tal vez si hubiesen puesto en evidencia a Dexter en temporadas pasadas tampoco hubiese significado tanto. Pero resulta que sí.

Uno como espectador también se cansa de perseguir el momento prometido por la serie que sigue. Cuando un clímax se ofrece es de sabios presentarlo oportunamente, porque para luego es tarde. Y para Dexter fue tardísimo.

Ese momento cumbre se infló temporadas atrás pero no se le permitió explotar a tiempo. Ahora, la revelación del secreto más trascendental no fue tan impactante ni provocador como lo hubiese sido antes, y perdió toda su tensión por hacerse esperar demasiado.

En retrospectiva, es lamentable que tramas como el enfrentamiento con Trinity y su fatal desenlace resultaran mucho más estimulantes por tener un impacto radical al sorprendernos con un giro de trama que, de verdad, cambió todo en la serie.

La base de toda la intriga de Dexter era que la identidad de su protagonista debía permanecer en secreto porque al desvelarse la verdad traería consigo un desenlace impactante. Pero sucede que ese momento clímax que estábamos esperando desde hace mucho ocurrió sin significar el fin del mundo ni nada parecido. Sino que se trató de un cliffhanger más para un final de temporada, jugando con algo que perseguimos durante años. Y con esas cosas no se juega, porque el interés se esfuma rápido y el gusto por la serie muere.