

Ese momento prometía ser uno de
los más importantes de la serie por significar un giro drástico en la trama, el
fin del anti-héroe o una intrincada y filosófica discusión entre personajes. El
descubrimiento del mayor secreto del protagonista prometía ser sin lugar a
dudas el detonante de algo grandioso.
Tuvimos que esperar seis años
hasta que el momento llegó y el Oscuro Pasajero quedó al descubierto en su
séptima temporada ante Debra, la hermanastra de Dexter y su familiar más
cercano. Y el resultado que esperábamos fuera increíble, no pudo ser más
decepcionante...
Después de la gran revelación no hubo histeria, ni consecuencias, ni grandes debates morales. La cosa no resultó ser tan mala después de todo y la serie mantuvo un ritmo tranquilo para lo que significaba semejante secreto: el protagonista fue por años un asesino serial que trabaja en el seno del cuerpo policial. Debra, su hermana y jefa del MISMO departamento de policía, sufrió de unos pasajeros ataques de inquietud mientras Dexter se sintió trastocado en un principio, pero luego todo fluyó como poca cosa. Todo esto dejó a entender que tal vez si hubiesen puesto en evidencia a Dexter en temporadas pasadas tampoco hubiese significado tanto. Pero resulta que sí.
Uno como espectador también se
cansa de perseguir el momento prometido por la serie que sigue. Cuando un
clímax se ofrece es de sabios presentarlo oportunamente, porque para luego es
tarde. Y para Dexter fue tardísimo.
Ese momento cumbre se infló temporadas
atrás pero no se le permitió explotar a tiempo. Ahora, la revelación del
secreto más trascendental no fue tan impactante ni provocador como
lo hubiese sido antes, y perdió toda su tensión por hacerse esperar demasiado.
En retrospectiva, es lamentable que
tramas como el enfrentamiento con Trinity y su fatal desenlace resultaran mucho
más estimulantes por tener un impacto radical al sorprendernos con un giro de
trama que, de verdad, cambió todo en la serie.
La base de toda la intriga de Dexter era que la identidad de su
protagonista debía permanecer en secreto porque al desvelarse la verdad traería
consigo un desenlace impactante. Pero sucede que ese momento clímax que
estábamos esperando desde hace mucho ocurrió sin significar el fin del mundo ni nada
parecido. Sino que se trató de un cliffhanger
más para un final de temporada, jugando con algo que perseguimos durante años. Y
con esas cosas no se juega, porque el interés se esfuma rápido y el gusto
por la serie muere.