septiembre 10, 2013

Los próximos pasos de Netflix


El 2013 ha sido sin duda el año de la embestida de Netflix. El servicio de streaming de series y películas ha ganado los suficientes suscriptores y popularidad como para permitirse crear sus propios contenidos y ampliar su biblioteca con series totalmente originales; opciones que su competencia y ningún otro canal de televisión tienen.

House of Cards,
Hemlock Grove, Arrested Development y Orange is the New Black son las primeras series que Netflix ha presentado al público, todas en un mismo año. De diferentes géneros, formatos y para distintos públicos, como para corroborar que están allí para todos, sin distinción.

También resultó curioso que todas estas series, en sus respectivas fechas de lanzamiento, ofrecieron todos los episodios de sus temporadas de golpe. Nada de esperar a la próxima semana para el siguiente capítulo, bien podrían disfrutarse en un par de días o en varios meses, uno decide.

Así Netflix no sólo decidió innovar al presentar nuevas propuestas sino nuevas maneras de disfrutarlas ajustadas al tiempo y necesidad del espectador. Y al parecer, el resultado ha sido exitoso. Por eso no es casualidad que después de todo el servicio anunciara que aumentará para el siguiente año su inversión en contenido original, apostando a muchísimo más.

Peroa pesar de su notable éxito hay algo que no deja de resultar inquietante: el súbito silencio en el que se sumen sus series luego de estrenadas. Una semana después de estar disponibles parecieran perder todo el ruido a su alrededor y el hype se esfuma. Por ejemplo, con Arrested Development se habló de lo diferente, compleja, brillante que era en sus primeros cinco días, luego sólo hubo retazos y finalmente silencio.

La popularidad de las series se construyen con el tiempo, porque hay cierta magia en seguir una historia en colectivo y despacio: llegar al trabajo y compartir opiniones sobre el episodio de anoche, intentar descifrar el futuro de algunos personajes junto a otros fanáticos o discutir con otros espectadores alguna teoría sobre la trama. Todas son situaciones que mantienen viva por mucho más tiempo a la ficción, como toda la experiencia. No le vendría mal a Netflix contagiarse con un poco de esto.

Lo que necesita Netflix es alargar la popularidad de sus series y una de las alternativas para lograrlo es presentar sus próximas producciones en el tradicional formato seriado, revelando un episodio por semana para disfrutar cuando se desee. Es el método convencional para conservar la atención de su público por la siguiente entrega y tal vez, para mantener suscritos a los usuarios por tres meses como mínimo si quieren terminar de disfrutar del programa.

Pero aún sin explorar este formato al que Netflix le rehuye por principios, su actual éxito puede permitirle al servicio explorar otros caminos. Ya Netflix le plantó cara a las cadenas de televisión dejándoles claro que también puede hacer su trabajo. ¿Qué pasaría si pronto en vez de series de diez episodios, se aventura a encargar diez películas de diferentes géneros?

No es tan descabellado si ya HBO lo hace desde hace años. Produce películas originales que nunca llegan a transmitirse en cines y tienen tanto renombre y calidad como si lo hicieran. Netflix pronto podría estar en capacidad de montarse en este tren y de retar también a una industria cinematográfica que sabemos atestada de superhéroes y secuelas. Una mejor oportunidad parece difícil. 

Lo innegable es que Netflix no dejará de experimentar. Ha confirmado el éxito de sus propuestas originales demostrando ser rentables y atractivas, se ha establecido en diferentes plataformas y hasta ha creado asistentes virtuales para recomendar series a sus usuarios.  Así que el próximo paso lógico es apuntar más alto o ser más arriesgados: más producciones originales, nuevas formas de presentarlas o proyectos más ambiciosos como películas o algo más allá. Porque si el servicio se hace cada vez más poderoso y popular, sus posibilidades también.