abril 13, 2012

La lucha por el trono de la audiencia


Internet nos ha permitido tomar el control del entretenimiento. Ya no se trata simplemente de un control remoto en la mano, sino de uno que abarca el dónde, cuándo y cómo ver lo que se quiera ver.

Ya no hay que esperar un horario en específico para disfrutar de una serie en algún canal de televisión. Basta con descargar a la computadora un episodio y reproducirlo cuando se plazca, verlo online apenas se tenga un momento libre o  comprarlo cuando se desee desde algún dispositivo móvil. El control de lo que vemos ahora es nuestro: vemos lo que queremos, cuando queremos.

Internet ha destruido el ritual colectivo. El reunir a varios frente al televisor al mismo tiempo y hacernos presenciar una historia que al día siguiente sería comentada por muchos en las escuelas, los lugares de trabajo o en las reuniones, ya no es algo común del todo.

La facilidad que la red nos brinda para poder ver un episodio de la serie que decidamos seguir, a tan sólo horas después de estrenada en su país de origen, ha causado que la televisión busque adaptarse irremediablemente al efecto globalizador de Internet.

Y es que los canales deben hacerlo: la rentabilidad de sus productos audiovisuales pierden valor cuando al ser exportados meses después, muchos ya han visto lo que presentan. No hay novedad, se pierde interés y con ello, el preciado rating.

Hemos visto ya cómo algunos canales por suscripción tratan de seguirle el paso a las transmisiones norteamericanas presentando episodios con sólo una semana de diferencia y algunos, más osados, trasmiten en vivo los programas al momento de su estreno. La televisión trata de recuperar a su público perdido en lo digital, pero esta vez de manera global para combatir directamente las descargar en línea y generar un mayor impacto en la cultura popular global.

El mayor esfuerzo de esto lo ha desempeñado HBO con su serie estrella “Game of Thrones”. La segunda temporada de la lucha por el reino de Poniente fue estrenada por primera vez y será trasmitida por completo de manera simultánea en varios países. Estados Unidos, Latinoamérica y partes de Europa disfrutaron el primer episodio al mismo tiempo. Todo lo sucedido fue comentado en vivo a través de las redes sociales y el canal logró de esta manera recrear el tan olvidado ritual colectivo en una era moderna, demostrando que todos pueden disfrutar de producciones de calidad en el mismo momento sin importar el lugar, pues ya el mundo está listo para ello.

Es un movimiento audaz de HBO, necesario porque la historia de “Game of Thrones” es conocida por todos aquellos que leyeron la famosa serie de libros en la que se basa. Por eso presenta este atractivo adicional para los espectadores y la oportunidad de que fanáticos alrededor del mundo vean y comenten al mismo tiempo y al instante lo que ocurre, generando tal vez lo que más importa a la cadena: mucho ruido en todo el mundo con respecto a la serie. Mucho ruido, al mismo tiempo.

Se trata de una carrera feroz por captar la mayor cantidad de espectadores (y atención) en un momento determinado. De lograr revivir la costumbre de disfrutar algo en conjunto, esta vez, a nivel global. De depender de nuevo de la fecha y el horario del televisor para no “perderse” el evento. Es la jugada que la televisión debía hacer hace rato para evolucionar y adaptarse a un mundo cada vez más interconectado. Se trata de aprovechar lo que ofrecen los medios y explotarlo, porque en la lucha por la audiencia, tal y como en la del trono, o ganas o mueres.