
La lista de candidatos para obtener el premio Emmy al Mejor Drama está llena de pesos pesados.
Con una Game Of Thrones poco amada por la Academia (quienes nunca han sido amantes de la fantasía en su explícita manifestación), las grandes competidoras parecen claras: Breaking Bad y Mad Men, las dos hijas prodigio de AMC, son las favoritas para llevarse la estatuilla de este año.
El hecho es que Mad Men nunca ha perdido este galardón. Se ha coronado con el título las cuatros veces que se le ha nominado y luego de una tan anticipada quinta temporada (la mejor hasta la fecha en mi opinión), las posibilidades de que se le declare ganadora son bastante altas. Viéndolo de una perspectiva más amplia, capítulos como “The Other Woman” y “Far-Away Places” no deja que la historia de Don Draper pase desapercibida y considerando que la nueva tónica que ha adoptado la serie ha sido impecable, las razones son aún mayores.
Por otro lado y siendo optimistas con Breaking Bad, el que se haya anunciado su última temporada puede influir en una posible reflexión que permita a esta serie por fin hacerse con el premio, pues podría ser una de las últimas oportunidades para la Academia de darle el honor. Este es el momento propicio para hacerlo.
La relevancia de ambas series y el revuelo que causó el clímax de sus últimas temporadas, eclipsa (tal vez injustamente) a una Homeland que no merece ser ignorada, pues tiene a su favor un Globo de Oro como Mejor Drama y ser el único verdadero thriller en la televisión. Pero la realidad es que los terroristas camuflados no pueden, por ahora, con los hombre de la publicidad y los cocineros de metanfetaminas quien llevan años construyendo una mitología seriéfila alrededor de ellos.
Por eso todo apunta a que es casi un hecho que el premio, para molestia de HBO, se lo queda una serie de AMC.