noviembre 01, 2012

Cada historia es un mundo

Esta entrada contiene spoilers del 4to y 5to episodio de la 2da temporada de Once Upon a Time.

Once Upon a Time ya se ha consolidado en los Estados Unidos como el drama en televisión abierta más visto los domingos. Un show familiar que ha logrado cautivar a millones de espectadores a pesar de su apariencia infantil y llena de cursilerías que esconde una trama densa, tal vez no tan apropiada para toda la familia debido a su inesperada complejidad.

Lo que comenzó como una inocente mezcla entre los cuentos de hadas y la realidad se ha convertido en una mezcolanza de personajes y tramas de la cultura popular que ya no sólo buscan entretener sino también retar al espectador a descubrirlas y desmarañarlas.

Su segunda temporada ha desatado la imaginación de los guionistas, quienes se han atrevido a romper la dualidad en la que estaba atrapada la historia (Todo ocurría entre el reino del Bosque Encantado y El Mundo sin Magia), revelando la existencia de otros reinos (o dimensiones, ya qué) como el del País de Nunca Jamás, El País de las Maravillas y otro que abre un abanico de posibilidades aún mayor.

En el episodio titulado “The Doctor”, cuando finalmente nos revelan que la identidad secreta del Dr. Whale en Storybrooke no es nada más y nada menos que el Dr. Frankenstein, creador del famoso monstruo desmembrado, Once Upon a Time se expande y deja de contarnos sólo cuentos de hadas.

Frankenstein es una novela gótica creada por la autora británica Mary Shelley, un libro que ha trascendido generaciones como una historia de terror juvenil y ciencia ficción que ha logrado establecer a su monstruo protagonista como un icono pop y ha influenciado innumerable cantidad de obras. Pero sin duda alguna Frankenstein no es un cuento de hadas.

Tal vez ésta es la revelación más grande de la serie hasta ahora: que no sólo se trata de cuentos, sino de ficciones, libros, leyendas, mitos y toda historia que haya pasado de la imaginación al colectivo.

Por eso en la serie los personajes de diferentes relatos necesitan portales para cruzar a las historias que no le pertenecen, porque cada una trabaja a su manera, con su realidad ficticia.

Ya no es de extrañar por qué El País de las Maravillas, El País de Nunca Jamás y ahora la ciudad de Ginebra en la ficción se presenten en diferentes dimensiones con diferentes estéticas (experimentar el castillo del Dr. Frankestein en blanco y negro fue un notable detalle), pues en realidad son historias de libros distintos, con escenarios imaginados sin igual.

Durante todo el desarrollo de la serie sus personajes han exclamado hasta el cansancio que el mundo en el que vivimos carece de magia y por eso la buscan tan desesperadamente. Pero, ¿y qué si la magia de este mundo es en realidad la imaginación, capaz de crear muchos otros mundos como los plasmados en los libros? He allí la teoría.

Tal vez en Once Upon a Time quieren decirnos con esta revelación que cada gran libro es un mundo diferente. Y no hay nada más cierto que eso.