marzo 22, 2013

La otra faceta de Elisabeth Moss


El entorno laboral de las oficinas de una agencia de publicidad en una época machista y opresiva siempre ha sido el escenario en el que Elisabeth Moss le ha dado vida a la queridísima Peggy Olson en Mad Men. Estamos habituados a la chica tímida pero osada y dispuesta a perseguir sus sueños, a la que apreciamos y conocemos cada vez más con sus desaciertos y pequeños grandes triunfos. Por eso verla en un entorno radicalmente diferente y con otro temple, sorprende y resulta más refrescante que chocante.

En una serie imprevista y poco anticipada como Top of the Lake, Elissabeth Moss adopta otro porte y se convierte en Robin, una mujer muy diferente a la que nos cautivó. Una perspicaz detective que ejerce su labor como un aparente “ángel vengador”. Firme, audaz y silenciosa.

Como una agente especializada en casos infantiles, Robin regresa a su ciudad natal donde le corresponderá investigar un nuevo caso: la desaparición de Liu, una joven de doce años presunta víctima de violación e hija de uno de los delincuentes más notables del pequeño poblado, decadente y frío.

Ya la gran agencia no está. Ahora el ambiente protagonista es denso y sombrío, uno que recuerda mucho (tal vez demasiado) a The Killing y Twin Peaks porque casualmente se ajusta perfectamente a sus historias que también guardan en común a las jóvenes asesinadas en pueblos tristes y extraños.

Pero a pesar de que este murder mystery drama no es innovador, atrapa. Al ser una coproducción norteamericana,  británica y australiana trasmitida por cadenas como Sundance Channel, UKTV y BBC Two se nota que es una miniserie que no se siente comprometida con las grandes audiencias y que tiene muy clara su propia personalidad, fondo e intención. Por eso se ajustó a la dirección de Jane Campion e intentó otorgar el protagónico a Anna Paquin, pero al rechazarlo por su embarazo le permitió a Moss tomar el papel donde se convierte en una mujer imperturbable y alejada de la Peggy Olson de siempre, demostrando que puede ajustarse a un personaje denso que no estuvo pensando para ella. 

Su representación atrae e irrumpe como el respiro de lógica en un entorno lleno de personajes pintorescos como una cofradía feminista que hace vida a orillas del lago, un equipo policial indiferente al crimen y unos habitantes evidentemente dañados. Todo se conjuga en la promesa de una Robin navegando en un misterio turbio, decorado con tonos opacos y fríos escenarios neozelandeses que derrochan la amargura necesaria para crear el clima ideal para la realidad perturbadora que se oculta en las aparentemente pacíficas montañas que bordean el gran lago del pueblo.

Inesperado: el misterio de Top of the Lake es otra de esas sorpresas de temporada. Es otra premisa envolvente, un trabajo técnico diferente y el placer de ver a una protagonista revelarse multifacética.