abril 03, 2013

The Amazing Race, comunismo y la intolerancia norteamericana


The Amazing Race es uno de los pocos programas de telerealidad que aporta mucho más que drama y peleas de gatas. Es un verdadero recorrido por diferentes escenarios naturales y culturales que invitan a descubrir el mundo de manera entretenida. Pero así como es reflejo de lo bueno de la realidad, también lo es para lo peor de la misma.

El más reciente ejemplo ocurrió durante su 22da temporada cuando para continuar con su recorrido los equipos tuvieron que viajar a Vietnam, un país con el que Estados Unidos tiene una historia delicada que involucra una guerra asimétrica que dejó un saldo aproximado de 60.000 norteamericanos caídos. Un trasfondo político y cultural que sirve como el condimento perfecto para que un programa de televisión estadounidense despierte la controversia.

En los retos de ese tramo de la carrera los equipos se enfrentaron a dos escenarios. El primero, un teatro donde debían escuchar a un grupo de jóvenes afiliados al Partido Comunista de Vietnam cantar un himno que vanagloriaba las bondades del socialismo y su país. Más adelante, los equipos tendrían que buscar una pista con el B-52 Memorial como fondo, un espacio conmemorativo de la guerra que resguarda los restos de un helicóptero B-52 caído, perteneciente al ejército norteamericano.

Era un recorrido inevitablemente plagado de indicadores de la guerra  y de la ideología de un país comunista: la antítesis y amenaza por excelencia del american lifestyle. Indicio suficiente para encender las alarmas de los radicales que en tan sólo días acusaron a la CBS de tratar de implantar ideales comunistas a las familias estadounidenses y de ofender a los veteranos de guerra al mostrar de manera “superflua” el helicóptero caído. En cadenas abiertamente republicanas como FOX, el tema dio para ratos. En sus programas de opinión y varios foros online se tildó a los productores del show de insolentes e idiotas que desaprovecharon la oportunidad de instruir a su público con algo de historia (desde el punto de vista norteamericano, claro está).

El sobredimensionado sólo sirvió para dejar en evidencia una preocupante intolerancia estadounidense a todo lo que sea diferente a su realidad, aún cuando la esencia de The Amazing Race siempre ha sido el presentar otras culturas, entornos e ideologías distintas a las de nuestra cotidianidad (o a la norteamericana en este caso). Pero ante un fanatismo nacionalista como el de Estados Unidos, a veces estas demostraciones se convierten en una ofensa que manifiesta su carencia de tolerancia a las diferentes formas de pensar.

El objetivo explícito de un reality show es el de entretener a través de lo real. Estos no tienen (ni tendrán) el compromiso de educar o instruir a sus espectadores. The Amazing Race lo hace con frecuencia porque forma parte de su concepto y atractivo, pero bien podría carecer de todos los adornos culturales que utiliza y presentar parejas corriendo y sudando en pruebas físicas hasta llegar a una meta y sería básicamente lo mismo.  Pero no lo hace y es por eso que es tan valioso su aporte al género, porque da para hablar, debatir y despertar el interés en temas como el comunismo y los reality shows, al mismo tiempo.