marzo 29, 2012

Mucho gusto, Megan Draper.


En una versión más íntima y europea de una Marilyn cantando para el entonces cumpleañero presidente Kennedy, la nueva y joven esposa de Don Draper, Megan, hizo su memorable presentación como uno de los personajes más prometedores de la quinta temporada de “Mad Men”.


Quien en algún momento pareció ser sólo una secretaria tonta e ingenua, demostró que podía ser mucho más que una cara bonita. Megan es sin duda, la representación de la liberación femenina en el mundo machista y cerrado de la época. La sonrisa auténtica de una mujer, libre de tensiones.


Estamos llegando al fin de los 60. La guerra en Vietnam continúa y la lucha por la igualdad de derechos de los de raza negra se intensifica. El mundo y la época está cambiando y en la realidad que se nos presenta es ella el mejor ejemplo de todo esto: es soñadora, divertida, pícara y un verdadero espíritu libre. Es el aire fresco de ese entorno rígido al que estamos acostumbrados.


Ella sabe lo que quiere: busca ascender en el mundo de la publicidad, ser respetada por sus capacidades y ser reconocida más que por ser la esposa del jefe. Por eso no hay punto de comparación con la lunática Betty. Megan parece estar tan segura de lo que cree y busca que posiblemente se convierta en el próximo gran dolor de cabeza de Don.


Yendo más allá, puede que ella sea la causante de la caída trepidante del gran publicista desde los pisos más altos de la avenida Madison, esa misma caída que vemos al comenzar cada episodio de la serie.


Es una sorpresa cuando muchos esperábamos poco de este sutil personaje que apareció repentinamente en el panorama de la serie. Y a pesar de eso, en tan sólo un episodio ha comprobado ser la prometedora mujer capaz de dominar a Don Draper con la misma táctica que él ha utilizado por años: su persuasiva seducción.


Pero es que ¿quién podría resistirse a sus encantos después de semejante interpretación?


marzo 26, 2012

El grupo ausente


Si algo me ha sorprendido de la última temporada de "Skins" es la repentina individualidad que han adoptado los personajes ante sus problemas y situaciones.


No es una perspectiva extraña. La fórmula narrativa de la serie durante todos estos años nos ha acostumbrado a que cada episodio pertenece a un personaje y que a través de cada una de esas historias personales se desarrollaría una general. Pero a pesar de esta estructura, ellos solían recurrir a su grupo de amigos para apoyarse moralmente.


Pero en esta oportunidad todo es distinto. Podría esperarse que después de la injusta tragedia de Grace, el grupo terminaría más unido a causa de la contrariedad, pero al contrario, lo sucedido terminó por separarlos drásticamente, fragmentando sus historias. Todos se encuentran sumidos en sus problemas, introspectivos y ante las dificultades no tienen a dónde ir.


El grupo desapareció y se percibe. Mini se encuentra con una súbita responsabilidad, Alo no puede contar nada sobre su relación y Franky se pierde en la culpa…  todos se encuentran solos, evaden la ayuda y acuden a personajes que irrumpen en sus realidades para tratar de encontrar la calma. Los amigos, ahora están distantes los unos de los otros, frente a un panorama sombrío y violento, pues sólo los une el fantasma de Grace que poco a poco se va desvaneciendo.


A veces nos presentan varios escenarios de esperanza donde creemos que el grupo puede reformarse (cuando Franky descubre el secreto de Mini y le ofrece su apoyo), pero sólo terminan siendo casos aislados. Están gravemente separados porque nadie ha asumido la responsabilidad de lo ocurrido y lo vemos cuando todos terminan acusándose mutuamente en una de las fiestas de papá de Mini. No pueden asimilar que las cosas malas simplemente pasan y que a veces no hay responsables. Ellos necesitan una figura a la cuál dirigir toda su rabia e impotencia, o sino se autodestruyen.


Esa frase que dice que los amigos siempre están allí cuando más lo necesitas se desploma en esta sombría temporada. Porque todos han estado ausentes, reflexivos y no están dispuestos a aceptarse.


Resulta una despedida agria para lo que fue una prometedora tercera generación que oficialmente da fin a la serie con el dilema de que los amigos son el problema y a la vez, la solución.

marzo 21, 2012

Recogiendo los escombros de "The Walking Dead”


El final de la segunda temporada de "The Walking Dead" evitó que le volara los sesos al zombie moribundo en el que se ha convertido la serie.


Ese episodio lleno de acción, conflictos, dilemas y emoción que estábamos esperando desde el inicio llegó al final, después de muchas lentas y aburridas secuencias.


Que lo mejor lo hayan dejado para el final llenó el camino de varios desechos que deben ser recogidos para limpiar el panorama. Porque estos escombros fueron un estorbo durante mucho tiempo:


T-Bone: ¿Alguien se dio cuenta de que seguía vivo mientras estaban en la granja? Su presencia no sirvió ni para comenzar una discusión racial en el grupo. Con prácticamente ningún diálogo o escena relevante, al parecer sólo se mantuvo con vida para demostrar que sabe manejar una camioneta al final de la temporada, ¡wow!


El pequeño Carl: A pesar de que casi lo mata un balazo y lo muerde un zombie, lo que le suceda al hijo lelo de Rick es una cuestión que no requiere mucha atención. El intento del actor de ser rudo le queda grande y el que refleje todo tipo de emociones con la misma expresión tonta de siempre no ayuda mucho. ¿Por qué no hacerlo más interesante y convertirlo en el niño que hace las preguntas incómodas del grupo?


El silencio: Esta es una de las pocas series que maneja de una manera interesante los silencios para generar tensión y expectativa. Pero como dice un viejo dicho: todo en exceso es malo. Que reine la calma en un mundo donde la muerte camina sin contemplación es inverosímil y a veces aburrido.


El amor, el amor: El triángulo amoroso entre Rick, Shane y Lori fue lo que mantuvo en marcha el motor de la temporada y sin embargo, fue insoportable. Una trama de telenovela en un mundo donde la prioridad es sobrevivir es algo agotador, tanto o más que ese intento de relación entre Glenn y Maggie... Es comprensible que en un mundo desamparado las personas busquen resguardo en otras, pero esto fue ridículo. Es como para pedir a gritos más acción y menos amor.


Y aunque "The Walking Dead" salvó el interés de muchos en su trama con ese final impactante, no hay que confiar. Para la serie continúa siendo necesario limpiar estos desperdicios para que el zombie andante pueda continuar su camino, hasta que un balazo en la sien lo derrumbe o tropiece con alguno de los posibles obstáculos que podría tener en su tercera temporada, por allá en Septiembre.

marzo 15, 2012

¿Por qué comenzar?

A veces resulta frustrante querer comentar algo que alguien más no ha disfrutado aún.


Hablemos de un lugar, una película, un libro o en este caso en específico, de programas de televisión.


Puede para algunos llegar a parecer una ridiculez, pero lo que de verdad es una tontería es no poder ver a la televisión como una caja llena de historias que contar. Sean buenas o malas, entretenidas o no, esa caja tonta es la culpable de mostrarnos realidades diferentes, personajes imposibles y situaciones sorprendentes.


¿Por qué comenzar un blog sobre las cosas que veo en televisión? Porque convivir por años con náufragos y un monstruo de humo en una isla, mudarse a un vecindario lleno de mujeres desesperadas o viajar en el tiempo en una caseta telefónica tiene que servir para algo. Son historias y momentos que valen la pena comentar.