noviembre 24, 2013

Las nuevas formas de ver televisión


Son tiempos difíciles para las formas tradicionales de disfrutar la televisión. Nuestras rutinas son distintas, cada vez hay menos tiempo y la oferta de programas es mayor con cada temporada.

Es la época en la que la televisión ha cambiado tanto que ahora puede disfrutarse en un televisor, en la computadora, en el teléfono móvil, tabletas, consolas de videojuegos o incluso en compilados en DVD’s. Así que con sus radicales cambios, también ha cambiado la forma de verla.

En Estados Unidos, país rey en colocar nombres a cosas que no existen, han comenzado a nombrar de forma oficial a esas diferentes formas de ver televisión, nuevas formas de visionado que pueden cambiar no sólo por el método en sí, sino por el programa mismo. Todo dependiendo de lo que se ajuste a los intereses del también nuevo espectador.

Binge-Watching o mirar sin parar.


Según el Diccionario Oxford, es uno de los términos más populares del 2013 que se convirtió formalmente una palabra. Y este logro es sin lugar a dudas gracias a Netflix y las series en DVD. Este visionado consiste en simplemente darle play a alguna serie y ver la mayor cantidad posible de episodios en una sola sentada. En otras palabras: un maratón intenso de esos que suelen disfrutarse durante un fin de semana o vacaciones. Famosos binge-watching son los de series como Orange is The New Black, Breaking Bad o ese obsesiva Battlestar Galactica.

Hate-Watching o mirando con odio.


Al parecer varias series como The Newsroom y Glee inspiraron esta nueva forma de ver televisión, donde básicamente ves una serie porque disfrutas odiando todo lo que sucede en ella. No es la trama, no son los personajes, ni las sorpresas, es el desprecio por cada uno de ellas lo que motiva a verlas. El disfrute aquí está en burlarse de todo lo que sucede y encontrar el más mínimo detalle para criticarlo. Es una nueva forma de disfrutar eso que amamos odiar.

Doble Screen Experience o la experiencia en dos pantallas.  


Esta es una cosa sólo para osados. Ya es común ver algún programa de televisión y comentarlo instantáneamente en Twitter, compartir con otras personas que lo ven mediante una #etiqueta y seguir los comentarios en vivo y en directo sobre eso que estamos viendo.

Toda una prueba. Ver el teléfono o tablet a la par del televisor es algo que atenta con la atención, pero muchos pueden sobrellevar con el fin de disfrutar la experiencia. Algunas cuentas en Twitter de canales y programas de TV tuitean en vivo durante la transmisión de uno de sus capítulos. Otras hacen algo mayor como crear aplicaciones móviles dedicadas a enriquecer la experiencia de la doble pantalla. En España, Canal+ desarrolló una app para la 2da temporada de Juego de Tronos que activabas cuando veías el episodio y te iba relatando cosas interesantes sobre la historia y la producción en sincronía. Cosa que también han hecho Breaking Bad y hasta The Killing en los Estados Unidos.

Por eso no es de extrañar que algunos televisores estén predeterminando Twitter y otras redes sociales en sus sistemas. Para no sólo ver algo, sino compartirlo en el momento.

Normal-Watching o como siempre.


Poco a poco se está convirtiendo en la menos empleada. Un episodio por semana visto en el momento de su transmisión ya no es algo tan atractivo como lo era antes. Sin embargo, ver una serie en el día que es estrenada también tiene sus beneficios: inmunidad ante spoilers y el poder supremo de spoilear. Estar al día en un placer subestimado y un logro para cualquier fiel seguidor.

La cuestión ahora está en decidir cuál es la forma que mejor se ajusta a los momentos. Porque tanto a crecido la exigencia para poder disfrutar al máximo una serie que ya no sólo hay que considerar el dónde verla, sino también el cómo hacerlo.

noviembre 09, 2013

Nadie entiende a Carol


Ya no queda duda de que este año, las mujeres se han robado el protagonismo de la pequeña pantalla. En Game of Thrones fueron el motor de la temporada, en Orange is the New Black lo fueron todo y ahora en The Walking Dead demuestran su coraje y fuerza a través de la muy subestimada Carol.

La única mujer con vida del grupo original de sobrevivientes no es siquiera la sombra de lo que fue. Al principio, era una mujer abusada por su esposo, indefensa, tímida y débil pero que en cuatro años de serie se ha transformado en otra persona: aguerrida, fuerte y líder.

En su momento, Rick Grimmes pareció evolucionar de forma drástica, pero es Carol el verdadero personaje que se transformó radicalmente ante su realidad extrema llena de muertos vivientes. Porque a pesar de todo, Rick en el fondo sigue siendo el mismo líder inseguro de siempre, Darryl es el mismo chico malo, Glenn continúa siendo el joven apasionado y torpe, y el resto de los sobrevivientes se mantienen planos, como desde que los conocimos.

Ahora se nota que Carol es la única que ha reaccionado coherentemente a un apocalipsis zombi y a la muerte de los suyos: le enseña a los niños cómo defenderse ante las amenazas, ha matado personas moribundas antes de transformarse en cadáveres vivientes para evitarles sufrimiento y riesgos a los vivos y es quizá la más honesta ante el grupo. Pero aún con todo esto, Rick toma otra de sus sabias decisiones: desterrarla del grupo por haber asesinado e incinerado a dos miembros del campamento que estaban enfermos, para que regresaran de la muerte a matarlos a todos y evitar que la enfermedad se propagara entre ellos. 

Pero no, Rick consideró que ella era una mayor amenaza para el grupo y prefiere dejarla ir. A pesar de que ella tiene el mérito de haber tomado una decisión fría, honesta y muy racional para un mundo donde la gente muerta se come a los vivos. Como si todavía no lo tuvieran claro. 

La lógica Grimmes dice que en su mundo, pase lo que pase, hay que hacer las cosas bien. Pero gracias a eso, han sacado el único personaje femenino que vale la pena en la serie por ser el más coherente y el que de verdad tiene algo que contar.

Ahora la presencia femenina en The Walking Dead se reduce a... Michonne. Primero la granja, y ahora esto.

Creando una leyenda


The Legend of Korra es la serie animada de Nickelodeon que sirvió de sucesora de Avatar: The Last Airbender, cinco años después de su final. En ambas se narra la historia del Avatar: una persona con la capacidad de controlar todos los elementos gracias a su alto poder espiritual y cuya responsabilidad es mantener su mundo en paz y en equilibrio.

Con una inspiración muy budista, el espíritu del Avatar es una figura que nunca muere y que en cada generación renace en diferentes personas, por los que vive diferentes ciclos de vida y experiencias a través del tiempo. Por eso ambas series son protagonizadas por dos ‘avatar’ distintos, que deben descubrirse a sí mismos para revelar su poder y lograr esa paz a la que están destinados.

Tanto en Avatar como The Legend of Korra, se mantiene la misma mística pero adaptada a los diferentes tiempos en las que transcurren: la primera ocurre en una época que recuerda una Asia feudal mientras que su sucesora se sitúa en una época steampunk que demuestra el gran avance del tiempo y la tecnología en el mundo ficticio de la serie, aprovechándolo para realizar conexiones entre ambas historias a través de guiños y referencias, convirtiéndolas así en una gran compleja realidad con pasado y presente común.

Una complejidad que con mucho esfuerzo construye un universo Avatar que comparte personajes, eventos, lenguajes y hasta pasado. Y que después del episodio 07 y 08 (Beginnings Part 1 & 2) de The Legend of Korra, también comparten su espíritu.

Este par de episodios que narran la experiencia del primer Avatar existente, hacen que el especial relato sea tan fuerte por sí mismo, que puede disfrutarse sin necesidad de haber visto antes ninguna de las series. Es una historia ingenua pero enérgica, con una estética que le ayuda a parecer una vieja leyenda y contada con una simpleza infantil pero encantadora. Este ‘cuento’ animado construye luego de una serie de tres temporadas y otra que va por la segunda, las bases de todo eso que ya vimos en ellas.

Este ‘cuento’ que forma parte de la mitología de ese universo Avatar, es el génesis de todas las historias que ocurren en él. Se mantuvo oculto y desconocido hasta ahora, pero siempre estuvo presente sosteniendo lo que sucedía en dos series distintas pero relacionadas. Ahora The Last Airbender y The Legend of Korra son dos grandes historias que forman parte ya de una realidad mucho más grandes que ellas: la del mundo del Avatar y sus leyendas que pueden sobrevivir por sí solas, pero conviven juntas para enriquecerse.

Muy pocas series logran construir su propia mitología y envolverla en una mística tan poderosa. Y sí, ésta es otra de esas series para niños que en el fondo, no lo son tanto.

Podrás ver de Beginnings Part 1 & 2, en los enlaces que encontrarás aquí.

noviembre 01, 2013

'Masters of Sex': una revolución sexual y televisiva


Durante los últimos tres años varios medios y periodistas criticaron que canales como HBO recurrieran de forma exagerada a las escenas de sexo para polemizar sus series. Bastaba con ver Game of Thrones, Girls o True Blood, para notar cómo el sexo era inmoderado y abundante, incluso cuando no tenían ninguna relevancia para la historia.

Ante una cruzada anti-sexual como la que parecía avecinarse, Showtime reveló que estrenaría una serie llamada Masters of Sex y su anuncio parecía más una morbosa provocación que una verdadera propuesta, aún más considerando que para reemplazar el vacío que dejaría Dexter, apostaría por algo llamativo y controversial.

En ella se cuenta la historia basada en la experiencia real del doctor Bill Masters (Michael Sheen) y su liberal asistente (Lizzy Caplan) a finales de los años 50, cuando juntos comenzaron una investigación sobre sexualidad humana que cambiaría la percepción del mundo médico sobre el sexo y sus ventajas, gracias a sus íntimos experimentos y análisis de largas sesiones de parejas practicando relaciones sexuales sin tapujos.

Pero para sorpresa al momento de su estreno, la serie que -de verdad- trata enteramente sobre sexo no resultó ni polémica ni ofensiva. Más bien se mostró con clase y muchísimo tacto. Algo inesperado cuando estamos acostumbrados a una televisión actual que no le teme al tema sexual, y mucho menos si se transmite por canales de cable.

Por eso, Masters of Sex destaca en que modestamente revolucionó la percepción del sexo en televisión y acertó al presentarse de una manera más acorde a su época, entorno y  a sus protagonistas. Es muy técnica y humana a la vez porque muestra al sexo desde el punto de vista más científico y clínico, pero también atina al mostrar el aspecto más enigmático, el de la química y el deseo humano que la ciencia tanto se compromete en descifrar.

Por un lado, el Dr. Masters deja ver su ambición por descubrir los misterios del instinto humano mientras va revelando su naturaleza misma; que no son lo mismo. Lo físico y lo emocional son dos espectros muy distanciados desde que inicia la investigación: todo debe ser anónimo para evitar problemas personales, pero a medida que van descubriendo las ventajas del sexo, también van aflorando esos sentimientos irremediablemente ligados al momento. Como diciendo entre líneas que el sexo no es sólo un acto físico y ni algo tan cuantificable, dotándolo de nuevo con ese misticismo que ha perdido con el tiempo.

Masters of Sex es clara en lo que dice  y en cómo lo dice, por eso tiene encanto. No pretende ser la serie del sexo desenfrenado ni la del ambiente enigmático de los 70’s a lo Mad Men. Eso la hace uno de los mejores estrenos de la temporada por no anda fingiendo orgasmos y ser justo lo que quiere ser. 

El misterio de la Srta. Mars


Este año se marcó un hito en la era del entretenimiento. A través de KickStarter, la plataforma digital para financiar cualquier tipo de proyectos, una comunidad de fanáticos a nivel mundial pagó la producción de toda una película que serviría como la secuela de una serie que como muchas otras, fue cancelada antes de tiempo. Gracias a esas millones de donaciones, Veronica Mars ahora podrá ser vista de nuevo por sus fans.

La iniciativa recaudó en dos días más de 4 millones de dólares para la producción, el doble de lo estimado y necesario. Todo un gran logro para lo que en su momento fue una serie para adolescentes de la CW, un género subestimado de la televisión por su habitual simpleza, poca profundidad y temáticas tan repetitivas que la típica historia de un grupo de jóvenes sobreviviendo a la vida en high school suele ser una premisa que engloba a casi todas estas series juveniles, incluyendo a Veronica Mars.

¿Por qué entonces esta serie para adolescentes resaltó y logró cosechar una fanaticada tan duradera y fiel como para resucitarla con su propio dinero? Sólo hay que ver las pistas que dejó durante sus tres temporadas y notar que su fuerza está en aparentar lo que no es. 

Aunque Veronica Mars fue todo un trama juvenil, un par de episodios demostraba que bajo esa superficie adolescente reposaba algo más. La historia de los jóvenes en Neptune High estaba teñida de muchos matices sociales y crímenes que iban indagando en cada uno de esos capítulos.

Veronica, la hija del ex-sheriff de policía y detective privado interpretada por la carismática Kristen Bell, fue la protagonista que rompió con cualquier estereotipo televisivo del momento por no ser la adolescente tradicional que sólo se interesaba en noviazgos y amistades frívolas. Era más una figura astuta y con muchas inquietudes para su edad, que veía en los pequeños misterios a su alrededor la oportunidad de calmar su insaciable sed de justicia, por lo que se convierte en una especie de detective amateur que rinde homenaje al género del crimen y el misterio con una versión muy moderna y ácida de Nancy Drew.

Los misterios que protagonizaban cada episodio y que ella se empeñaba en resolver podían ser desde pequeñas trivialidades entre compañeros de clases hasta sucesos muchos más sombríos que hacían confrontar a su espectador a temas como violación, asesinato, incesto e incluso abuso infantil, todo en un lenguaje llano y justo para el tipo de público al que estaba dirigida. Un público que no esperaba encontrar en una serie teenager algo como eso.

Veronica Mars es la serie adolescente que se atrevió a retratar al joven de una manera astuta y que además logró enfrentarlo a temas crudos de forma sutil, inteligente y entretenida al mismo tiempo. Temas que ni siquiera pretendía explicar. Sólo buscaba presentarlos y dejar clara su existencia, quitándole la inocencia a la juventud y tiñéndola de una angustiante realidad.

Por eso ahora es esa pequeña joya de culto que es hoy. Una serie sin pretensiones que marcó a parte de una generación con las interesantes historias de sus casos, que sorprendió con lo profundo de sus personajes y sus temas y que no temía plantarse ante nada.

Veronica Mars fue como su propia protagonista: parecía inocente y vulnerable, pero es astuta y  feroz. Tan feroz, que logró sobrevivir a su cancelación para regresar 6 años después en forma de una película pagada enteramente por los propios fanáticos que cuando eran jóvenes apreciaron su astucia y el buen entretenimiento. Jóvenes que crecieron, pagaron por el final que merecían desde hace tiempo y ahora sólo esperan para verlo. Otro misterio resuelto.

octubre 22, 2013

Otros 06 momentos musicales de la televisión


Hace tiempo recordaba unos 06  buenos momentos musicales de la televisión, seis momentos que de forma creativa, diferente y original utilizaron música y los bailes para darle más vida a sus tramas. Y para entonces me quedé corto.

Muchas otras series han creado sus propios memorables momentos musicales con canciones originales oversionadas, sin importar cual sea su género. Desde el terror hasta la comedia, todos estos también se las han arreglado para lograr estos buenos momentos...

Érase una vez una lesbiana...

La gente de Vulture no se equivocó al decir que el 2013 sería recordado como el año lésbico de la televisión, el año en que se alzaron tantas mujeres gays en series como: Orange is the New Black, The Fosters, True Blood, The Killing, Under the Dome y ahora e inesperadamente, Once Upon a Time.

En el tercer episodio de la tercera temporada, Mulán, la princesa guerrera, dejó entrever sus verdaderos sentimientos hacia la Bella Durmiente en una emotiva escena donde de forma muy sutil revelaron que estaba enamorada de ella, logrando el giro de trama más lógico e interesante que ha tenido Once Upon a Time en muchísimo tiempo, considerando el disparate que es.



Pero lo realmente impactante no está en sacar del closet a uno de sus personajes, sino en lo que el hecho significa fuera de la serie.

Comenzando con que Once siempre se ha vendido como una serie para toda la familia y con una narrativa muy tradicional: el príncipe y la princesa, el bien es mejor que el mal, la verdad siempre triunfa, etcétera, etcétera. Así que asomar la idea de que uno de sus personajes es gay entre tantos paradigmas tradicionales es una jugada osada y hasta honorable.

Tampoco hay que ignorar que la serie se transmite en ABC, que si bien ya ha tenido grandes personajes lésbicos en su programación (basta con mencionar a Grey’s Anatomy y Desperate Housewives), no hay que olvidar que es una cadena que pertenece a Disney y que la esencia de la marca está muy presente con sus personajes e historias clásicas en Once, por lo que la apuesta por el público gay ha sido grande.

Pero lo más significativo es que toda la serie se ha basado siempre en el gran poder del ‘amor verdadero’, y ahora con esta revelación también ha tomado una postura que oscila entre lo clásico y lo moderno: el amor verdadero no tiene límites, y no se restringe al hombre y la mujer. O en este caso, al príncipe y la princesa. Por muy cursi que sea, está tratando de establecer una declaración coherente en toda la trama, donde el ‘verdadero amor’ todo lo puede: el de madre e hijo, el de hombre y mujer, el de quienes sea.  

Lo interesante de la serie siempre fue la forma original que tiene de jugar con las tramas y personajes, complicando algo tan simple como los cuentos de hadas. Pero parece que ahora el nivel de complejidad tiene un nuevo (y necesario) nivel.

Once Upon a Time podrá ser un empalagoso desastre, pero nadie le quita lo innovadora y ahora también, lo audaz.

octubre 21, 2013

Los mundos de 'Once Upon a Time' (Actualizado)

Con una 2da temporada llena de mundos paralelos y portales mágicos, Once Upon a Time se ha convertido en una historia densa, un poco compleja y a la que a veces cuesta seguir el hilo por tanto cruce de tramas.

Los guionistas se quitaron la careta y ya no se andan con rodeos, dejaron claro que el Reino Encantado y Storybrooke son sólo dos rincones más de ese universo sin fin de lugares que la serie guarda.

Así que para traer un poco de orden al caos, acá un gráfico actualizado con lo que va de la 3era temporada y la nueva manera de viajar a través de la sombra de Peter Pan. Una forma de ayudarnos a visualizar con mayor claridad dónde estamos parados entre tantos mundos y saltos al sombrero.

octubre 04, 2013

El fin del anti-héroe

Para nadie es secreto que en la última década la ficción televisiva ha sido protagonizada por la explotada figura del anti-héroe: el personaje con matices morales que no busca hacerlo todo bien, de motivos egoístas y que simplemente no es ‘el bueno’ de la historia.

Dexter es ese asesino serial que no queremos que atrapen. Donald Draper es a quien queremos ver pisoteando a otros para lograr sus objetivos. Tony Soprano es el mafioso que no queremos que la justicia atrape por el bien de su familia y los suyos. Nos acostumbramos y le agarramos cariño a esto de querer a los que no deberíamos querer, a aspirar su bienestar y a defenderlos antes su evidente falta de moral. Algo que irremediablemente agota.

Con el final de Breaking Bad y la muerte de Walter White también parece haber muerto el último gran anti-héroe de la televisión. Durante las primeras temporadas de la serie Walter era el hombre que queríamos ver superarse ante las malas pasadas del destino, fuera como fuera. Pero con el pasar del tiempo, esa figura del anti-héroe nos superó.

Luego de cinco intensas temporadas, Breaking Bad mostró la evolución total de su protagonista en un ser totalmente distinto al que conocimos en un inicio. Llegó el punto en que no quería verlo triunfar, sino pagar todo lo que había hecho, aquello que podría lidiarse con la ley y aquello que no. Walter White fue un personaje ruin, que sí ganó nuestro aprecio, pero también se ganó el desprecio por lo que iba haciendo.

Por eso, luego de tanto idolatrar al anti-héroe, Walter White logró agotarlo hasta el hastío. Algunos querían verlo morir bruscamente, pagando su condena o perdiendo sus últimos días en la soledad. Pero pocos, tal vez nadie, esperaba (o deseaba) el final feliz de Heisenberg. No queríamos darle el gusto de que en su propia historia se saliese con la suya; había sido suficiente.

Con él, dejamos de desear lo mejor para el protagonista imperfecto. Con él parece haber terminado una década de anti-héroes televisivos. Con él, terminó una gran historia que hizo más que entretenernos. Breaking Bad logró cambiar nuestras perspectivas.

octubre 03, 2013

septiembre 22, 2013

Emmy 2013: Los Ganadores


Este año ni Neil Patrick Harris pudo 'animar' la velada más importante de la televisión norteamericana que pecó de sosa y que aunque no prometía sorpresas, por lo menos trajo una de otra premiación inesperada.

Destacó que el reinado de Modern Family terminó y esta vez no ganó todas las categorías en las que estaba nominada, aunque sí gano en la más importante: mejor comedia. Mientras que Jim Parsons repitió como mejor actor de comedia al igual que Julia Luois-Dreyfus como mejor actriz de comedia.

En el drama, también sorprendió ver como Jeff Daniels ganaba a Bryan Cranston y Kevin Spacey como mejor actor cuando ni él mismo se lo esperaba. Pero de resto, Breaking Bad se llevó el merecido título de 'Mejor Drama' y Claire Danes repitió como mejor actor.

Entre muchos 'premios repetidos' y algunas inesperadas sorpresas, aquí la lista de los ganadores de la noche:

Mejor drama
Homeland
Mad Men
Breaking Bad - GANADORA
Downton Abbey
House of Cards
Game of Thrones

Mejor actriz de drama
Connie Britton - Nashville
Claire Danes - Homeland - Ganadora
Michelle Dockery - Downton Abbey
Vera Farmiga - Bates Motel
Elisabeth Moss - Mad Men
Kerry Washington - Scandal
Robin Wright - House of Cards

Mejor actor de drama
Bryan Cranston - Breaking Bad
Jeff Daniels - The Newsroom - Ganador
Jon Hamm - Mad Men
Damian Lewis - Homeland
Kevin Spacey - House of Cards
Hugh Bonneville - Downton Abbey

Mejor comedia
30 Rock
Girls
Louie
Modern Family - GANADORA
The Big Bang Theory
Veep

Mejor miniserie o TV Movie
American Horror Story Asylum
Behind the Candelabra - Ganadora
Phil Spector
The Bible
Top of the Lake
Political Animals

Mejor actriz de comedia
Tina Fey - 30 Rock
Laura Dern - Enlightened
Lena Dunham - Girls
Edie Falco - Nurse Jackie
Julia Luois-Dreyfus - Veep - Ganadora
Amy Poehler - Parks and Recreation

Mejor actor de comedia
Alec Baldwin - 30 Rock
Jason Bateman - Arrested Development
Louis CK - Louis
Don Cheadle - House of Lies
Matt Leblanc - Episodes
Jim Parsons - The Big Bang Theory - Ganador

Mejor actriz secundaria de drama
Anna Gunn - Breaking Bad - Ganadora
Maggie Smith - Downton Abbey
Emilia Clarke - Game of Thrones
Morena Baccarin - Homeland
Chirstina Hendricks - Mad Men
Christine Baranski - The Good Wife

Mejor actor secundario de drama
Booby Cannavale - Boardwalk Empire - Ganador
Jonathan Banks - Breaking Bad
Aaron Paul - Breaking Bad
Jim Carter - Downton Abbey
Mandy Patinkin - Homeland
Peter Dinklage - Game of Thrones

Mejor actriz secundaria de comedia
Jane Krakowski - 30 Rock
Jane Lynch - Glee
Sofia Vergara - Modern Family
Juliel Bowen - Modern Family
Merritt Wever - Nurse Jackie - Ganadora
Mayim Bialik - The Big Bang Theory
Anna Chlumsky - Veep

Mejor actor secundario de comedia
Adam Driver - Girls
Jesse Tyler Ferguson - Modern Family
Ed O'Neill - Moder Family
Ty Burell - Modern Family
Tony Hale - Veep - Ganador
Bill Hader - SNL

Mejor Reality Show
Dancing with the Stars
Project Runway
So You Think You Can Dance
The Amazing Race
The Voice - Ganadora
Top Chef

La lista completa con las 101 categorías puedes verla aquí.

septiembre 19, 2013

Lo que nos enseñó Lost


A nueve años del estreno de Lost, es imposible no recordarla con nostalgia. Pocos programas aparecen inesperadamente a ofrecer algo tan entretenido, llamativo, complejo y pasional. Era de esas pocas series capaces de generar comunidades para discutir cada capítulo, crear una legión de seguidores y arraigarse en la moderna cultura popular. Era de esas que producían intriga, suspenso, amor u odio al mismo tiempo (sobre todo si aborreciste el final). Fue grande y decepcionante, brillante e imperfecta. Fue una experiencia y como de toda experiencia, sea mala o buena, también se aprende. Y de Lost vaya que aprendimos. Si algo nos enseñó es que…

Tanto los personajes como la trama importan.

Una historia puede estar orientada enteramente hacia sus personajes o sólo dedicada a desarrollar una trama. Pero pocas logran fusionar ambos modelos narrativos para lograr algo verdaderamente sagaz. Y Lost lo logró. Nos presentó tan bien a los sobrevivientes del Oceanic 815 que pudimos sentir más que aprecio por ellos mientras algo mucho mayor los abarcaba: la gran trama de la isla y sus misterios que se convirtieron en el contexto ideal para desarrollar a sus protagonistas. Se descubrían, crecían, cambiaban a medida que los secretos de la isla se revelaban y complicaban, las tramas se entrelazaban y todo congeniaba. Lost demostró que el balance entre un buen argumento y unos buenos y memorables personajes sí es posible.

We have to go back!

Si algo aprendimos de toda esta travesía es el valor del regresar: volver al pasado para conocer la historia y trasfondo de cada personaje a través de flashbacks, volver a ver episodios anteriores para encontrar respuestas, explicaciones ocultas y pistas para nuestras teorías o volver nuevamente a un lugar para revivir momentos o terminar asuntos pendientes. Lost fue en esencia una historia retrospectiva tanto para sus personajes como para los espectadores, nos obligó a voltear la mirada a lo pasado para poder comprender el presente y el futuro.

Ver de nuevo el episodio piloto y encontrar la metáfora del juego de backgammon que John Locke le muestra a Walt para explicarle la eterna batalla entre el bien y el mal es una gran evidencia de que el regresar vale la pena, para apreciar esos pequeños pero valiosos detalles que pudieron haber pasado desapercibidos e incluso, darnos esas ansiadas respuestas.

Nos somos subestimados.

Hay respuestas en Lost que no son explícitas, pero están allí esperando ser comprendidas. Los escritores de la serie dejaron muy claro que para disfrutarla a plenitud había que hacer un esfuerzo por comprender parte de las cosas que pasaban en la isla. El espectador no sólo se limitaba a ver, sino a investigar, analizar y descubrir por su propia cuenta.

Por eso no nos subestimaron, al contrario, nos pusieron a prueba. Nos dieron pistas, teorías falsas, teorías ciertas y un montón de eventos aparentemente inconexos para que nuestra atención e interés estuvieran enfocadas en la serie. ¿Por qué un oso polar aparece muerto en medio de un desierto? Nunca lo explican, pero las soluciones a muchas dudas están ahí. Sólo hay que buscarlas y pensar.

No debemos esperar respuestas.

El final de Lost no dejó indiferentes. Muchos sintieron la estafa de no encontrar respuestas a muchas de las interrogantes de la isla y su mitología. Cuando la ola de críticas y protestas ahogaron a Damon Lindelof y Carlton Cuse, éstos se refugiaron en un bastante cómodo “no todo en esta vida tienerespuesta”. Un argumento tan lógico cómo barato. Y aun así, irreprochable.

Porque es injusto despreciar toda esta obra por un final ambiguo. Desde sus inicios ofreció interesantes historias, sólidos personajes, grandes momentos, refrescó el género televisivo, encendió la intriga y estimuló el estudio y análisis de sus episodios ganándose un espacio en esa llamada cultura pop.

Lost fue toda una experiencia, un recorrido entretenido. La prueba de que a veces se disfruta más del viaje, que el destino.

Los superhéroes también pierden


Iron Man, Batman, Spiderman… El universo del cómic hace rato que decidió expandirse a otros medios para llegar a mucho más público y lo ha logrado. El cine se llenó de superhéroes y The Avengers, por ejemplo, rompió records mundiales de recaudación en sus primeras semanas de estreno.

Para nadie es un secreto que los seres con superpoderes han dominado el mundo de los comics y conquistado el del cine y los videojuegos, pero el terreno de la televisión aún se resiste a ellos.

Pero con el próximo estreno de Agents of S.H.I.E.L.D., la primera serie live-action de Marvel en la televisión, parece que vuelven a tener una oportunidad. La cuestión es que después de ver fracasar a varias series basadas en superhéroes en los últimos diez años uno se siente suspicaz porque se necesita más que un poder especial y un traje ajustado para sobrevivir al público televisivo.

Dejando a un lado la marcada entrepierna de Adam West en el Batman de los 60 y asomándonos a momentos más contemporáneos, la fiebre heróica da sus primeros pasos en el 2001 cuando Smallville comienza a contar la historia del joven Clark Kent antes de convertirse en Superman. Fue una serie juvenil, osada y diferente para el momento, por eso sobrevivió 10 años gracias al público joven que cautivó desde su inicio y que convirtió en fanáticos que le permitieron continuar durante tanto tiempo hasta unas dolorosas últimas temporadas, que terminaron sin pena ni gloria.

La línea de vida de los superhéroes en la televisión.




Desde entonces, todo ha sido fracasos. La fugaz aparición de Birds of Prey intentando replicar el éxito de Smallville fue más un chiste. El género no era tomado con seriedad hasta el estreno de la trilogía cinematográfica de Batman a cargo de Christopher Nolan, con la que los superhéroes ganaron respeto y comenzaron a verse más sombríos, adultos y reales.

Eso inspiró en el 2006 a Heroes que llegó para rescatar el género en la televisión. Se presentó seria, con una trama compleja basada en protagonistas que descubrían tener poderes e intentaban adaptarse a su nueva realidad. Similar a los X-Men, cada arco argumental era interesante e impactaba de una manera inteligente la trama principal. Llena de personajes llamativos y una narrativa madura, la serie fue tremenda hasta que la huelga de guionistas hirió gravemente la calidad de la segunda y tercera temporada, convirtiéndola en ese programa que deseas dejar de ver porque se torna verdaderamente doloroso.

Luego vinieron tiempos más oscuros. Llegó No OrdinaryFamily que presentó de forma excesivamente bondadosa y superficial la historia de una familia con poderes, olvidando que la acción y el verdadero drama del asunto eran importante. Después vino The Cape en el 2011 que prometía reinventarlo todo creando algo como una “historieta de televisión”. El experimento dio como resultado buenas escenas de acción y nada más que eso porque era ridícula, sobreactuada y con personajes tan estereotipados que la llevaron a la cancelación más humillante: transmitir sus últimos episodios por Internet.

Al volar hasta Inglaterra al menos podemos ver que los superhéroes en la televisión sí lograron algo. Más bien los antihéroes de Misfits se convirtieron pronto en una serie de culto por no mostrar la visión americana del arquetipo del superhéroe. La irreverencia británica le dio el toque único a una historia de jóvenes criminales que obtienen poderes especiales después de una tormenta. Algo nada original hasta que vemos a personajes egoístas que sólo buscan sobrevivir a su decadente realidad. Pero no todo es perfecto, la serie vale la pena hasta su segunda temporada porque desde entonces el elenco original comenzó a desertar y entre tanto cambio y rostro nuevo, dejó de ser lo que era.

No fue hasta el 2013 que The CW buscó subirse de nuevo al tren de los héroes con un personaje menor de la DC Comics: Green Arrow. Para no perder a los fanáticos que Smallville le había dejado a la cadena, nace Arrow ligeramente inspirada en El Caballero de la Noche y en su sombría narrativa en el cine. Intenta ser madura, misteriosa y profunda (para el público joven), pero sólo entretiene muy bien, algo que también Marvel ha hecho a la perfección con sus franquicias en el cine e intentará replicar en televisión con Agents of S.H.I.E.L.D. que se ve, como mínimo, bastante entretenida.

No queda más que ver la línea del tiempo para notar que las series que más han perdurado son las de buenos personajes con tramas intrincadas. Al parecer en televisión, el poder de los héroes no está en la sus capacidades especiales, sino en sus historias y cómo son contadas. El factor extraordinario parece quedar a un lado porque esos personajes, con o sin poderes, son más interesantes cuando viven una realidad que nos sorprende y entretiene.

septiembre 11, 2013

El Bingo de Arrow

Arrow, la "sombría" trama de superhéroes de The CW podrá ser banal, hueca y sosa a veces pero si algo sabe hacer muy bien es entretener. Tiene acción, algo de comedia, un poquito de drama, muestra bastante piel y algún villano interesante cada semana, así que en esencia es bastante básica.

Ver un episodio de Arrow es básicamente ver lo mismo una y otra vez con alguna que otra diferencia. Así que para romper un poco la rutina y prepararnos para la nueva temporada en vez de preocuparnos por las cosas recurrentes, lo mejor es aprovecharlas para jugar el Bingo de Arrow viendo cualquiera de sus episodios para así disfrutarlos más.

Jugar es muy sencillo: cuando digan 'You have failed to this city' marcas la primera casilla, cuando Oliver Queen aparezca sin camisa marcas esa casilla, ¡cuando aparezca un flashback marcas esa casilla! Así sucesivamente hasta que alguien logre gritar ¡BINGO! y se lleve el premio que bien podría ser dinero o cualquier otra cosa de valor. Eso, que quede al gusto de los participantes.



Luego de ver un episodio mientras jugabas, dos cosas tendrás aseguradas: un momento entretenido y un ganador. 

Ahora, si DE VERDAD quieres jugar el Bingo de Arrow, sólo tienes que descargar en el siguiente link las diferentes tablas, imprimirlas e invitar a un par de amigos a jugar.


¡Suerte! 

septiembre 10, 2013

En la soledad está el gusto


Hay historias que irremediablemente son difíciles de compartir. Hay momentos que, aunque parezca egoísta, es mejor disfrutar en solitario porque están cargados con tanto significado que parecen más instantes personales. 

Hay series de series, las hay de las que no podemos dejar de hablar y de las que se disfrutan mucho mejor en soledad. Una aparente contradicción porque una de las mejores cosas de la televisión y sus historias es la oportunidad de compartirlas junto a otros. Pero hay algunas que se tornan tan propias, tan introspectivas, tan intensas que ganan su valía cuando se disfruta sin compañia. 

Es radical, pero series como Hannibal o The Wire son tan pesadas y profundas que ameritan una concentración casi absoluta, porque un solo comentario puede causar la pérdida del hilo o la pista importante para comprender un evento futuro. Son intrincadas pero envolventes, con grandes personajes y tantos momentos que por cuenta propia, ya cuesta llevarles el ritmo.

Otras como Six Feet Under o Rectify son más poéticas, con personajes tan desarrollados que son empáticos y cuyas tramas invitan a adoptar una posición más íntima y reflexiva sobre temas como la vida y la muerte, incitando al espectador a reflexionar más que a opinar.

Por eso es que luego de vistas, compartirlas resulta algo enriquecedor y no sólo entretenido. Intercambiar opiniones, ideas y momentos puede ser algo bastante estimulante, pero de hacerlo en el mismo instante en que se aprecia puede más que interrumpir, molestar.

No por nada la sabiduría popular reza que es mejor estar solo que mal acompañado. Las historias están hechas para ser contadas y compartidas. Pero no todas son para ser escuchadas y disfrutadas en compañía. Porque como un buen vino, disfrutarlo acompañado es agradable pero degustarlo es toda una experiencia personal. 

Los próximos pasos de Netflix


El 2013 ha sido sin duda el año de la embestida de Netflix. El servicio de streaming de series y películas ha ganado los suficientes suscriptores y popularidad como para permitirse crear sus propios contenidos y ampliar su biblioteca con series totalmente originales; opciones que su competencia y ningún otro canal de televisión tienen.

House of Cards,
Hemlock Grove, Arrested Development y Orange is the New Black son las primeras series que Netflix ha presentado al público, todas en un mismo año. De diferentes géneros, formatos y para distintos públicos, como para corroborar que están allí para todos, sin distinción.

También resultó curioso que todas estas series, en sus respectivas fechas de lanzamiento, ofrecieron todos los episodios de sus temporadas de golpe. Nada de esperar a la próxima semana para el siguiente capítulo, bien podrían disfrutarse en un par de días o en varios meses, uno decide.

Así Netflix no sólo decidió innovar al presentar nuevas propuestas sino nuevas maneras de disfrutarlas ajustadas al tiempo y necesidad del espectador. Y al parecer, el resultado ha sido exitoso. Por eso no es casualidad que después de todo el servicio anunciara que aumentará para el siguiente año su inversión en contenido original, apostando a muchísimo más.

Peroa pesar de su notable éxito hay algo que no deja de resultar inquietante: el súbito silencio en el que se sumen sus series luego de estrenadas. Una semana después de estar disponibles parecieran perder todo el ruido a su alrededor y el hype se esfuma. Por ejemplo, con Arrested Development se habló de lo diferente, compleja, brillante que era en sus primeros cinco días, luego sólo hubo retazos y finalmente silencio.

La popularidad de las series se construyen con el tiempo, porque hay cierta magia en seguir una historia en colectivo y despacio: llegar al trabajo y compartir opiniones sobre el episodio de anoche, intentar descifrar el futuro de algunos personajes junto a otros fanáticos o discutir con otros espectadores alguna teoría sobre la trama. Todas son situaciones que mantienen viva por mucho más tiempo a la ficción, como toda la experiencia. No le vendría mal a Netflix contagiarse con un poco de esto.

Lo que necesita Netflix es alargar la popularidad de sus series y una de las alternativas para lograrlo es presentar sus próximas producciones en el tradicional formato seriado, revelando un episodio por semana para disfrutar cuando se desee. Es el método convencional para conservar la atención de su público por la siguiente entrega y tal vez, para mantener suscritos a los usuarios por tres meses como mínimo si quieren terminar de disfrutar del programa.

Pero aún sin explorar este formato al que Netflix le rehuye por principios, su actual éxito puede permitirle al servicio explorar otros caminos. Ya Netflix le plantó cara a las cadenas de televisión dejándoles claro que también puede hacer su trabajo. ¿Qué pasaría si pronto en vez de series de diez episodios, se aventura a encargar diez películas de diferentes géneros?

No es tan descabellado si ya HBO lo hace desde hace años. Produce películas originales que nunca llegan a transmitirse en cines y tienen tanto renombre y calidad como si lo hicieran. Netflix pronto podría estar en capacidad de montarse en este tren y de retar también a una industria cinematográfica que sabemos atestada de superhéroes y secuelas. Una mejor oportunidad parece difícil. 

Lo innegable es que Netflix no dejará de experimentar. Ha confirmado el éxito de sus propuestas originales demostrando ser rentables y atractivas, se ha establecido en diferentes plataformas y hasta ha creado asistentes virtuales para recomendar series a sus usuarios.  Así que el próximo paso lógico es apuntar más alto o ser más arriesgados: más producciones originales, nuevas formas de presentarlas o proyectos más ambiciosos como películas o algo más allá. Porque si el servicio se hace cada vez más poderoso y popular, sus posibilidades también.

agosto 28, 2013

Todos somos malvados

Alguien alguna vez me dijo que el hombre era un ser malvado por naturaleza y que sólo necesitaba las herramientas necesarias para demostrarlo. La teoría, en su momento sonaba coherente, pero luego de ver hasta donde ha llegado Breaking Bad, ahora parece correcta.

Walter White: padre de familia de clase media, profesor de química de secundaria, callado y conservador se convirtió en menos de un año en un ser despiadado y maquiavélico. Todo lo que vivió en ese periodo de tiempo terminó por desvelar una maldad que parecía oculta y atrapada en las convenciones sociales y la rutina de un hombre cotidiano. Este hombre tan corriente que nunca tuvo la necesidad de revelar ese “lado malvado” porque su entorno no se lo exigía, hasta que fue diagnosticado con cáncer y la inesperada noticia puso todo en movimiento.

Walter vio en la amenaza de muerte lo poco que había dejado a su familia en vida y decidió emprender un camino ilegal para forjarse una fortuna rápida que asegurara el futuro para los suyos. Fue la muerte lo que lo impulsó a dar el primer paso infame y desesperado: usar su conocimiento sobre química para cocinar metanfetaminas y contribuir con su venta y distribución.

Y como no podía ser de otra manera, esto trajo conflictos con traficantes, amenazas de captura, persecuciones y problemas personales que lo obligaron a tomar decisiones extremas y apresuradas, endureciéndolo y convirtiéndolo en una persona cada vez más volátil, como excusando su comportamiento por las situaciones extremas que le tocaba vivir.

Pero el auténtico lado malvado de Walter White se revela cuando comete sus peores crímenes sin estar bajo la amenaza del cáncer, porque meses después de su fatal diagnóstico es notificado de que su enfermedad se ha ido y con ella la excusa para ser un criminal.

Pero su ambición había despertado y en una condición saludable es cuando hace lo peor: se convierte en cómplice de asesinatos, asesino a sangre fría y en el hombre que aprueba sin remordimiento el envenenamiento y muerte de niños inocentes, porque ya las condiciones eran perfectas para permitirle actuar de esta forma. El hombre aburrido y común, se vio amenazado por una enfermedad terminal, Tuco, la novia gótica de Jesse, los hermanos Salamanca, El Cartel, el Señor Pollo… y ante todos tuvo que actuar. Era tomar el camino correcto pero fatal o el camino vil que le permitiría vivir más. Podría Walter ser una víctima de las circunstancias, obligado por su entorno a escoger la peor vía. Y aunque tuvo opciones nobles para elegir, no resultaban tan atractivas al tener las herramientas y la sensación de poder tan cercanas. Por eso Walter es el experimento y prueba de que ante las circunstancias adecuadas, los instrumentos a disposición y el escenario correcto, cualquiera puede ser malvado.

Es una conclusión desalentadora pero tampoco tan firme. Sobre todo después de ver cómo Jesse, el compañero inseparable del señor White, parece haber encontrado su humanidad y conciencia luego de haber vivido escenarios y amenazas similares a pesar de sus antecedentes mucho más decadentes e inmorales que los de su mentor. Es una ironía que Breaking Bad deja al aire, como tratando de decirnos que entre tanta maldad inherente, también hay un poco de esperanza.

Asesinando el clímax

Desde que Dexter comenzó nos mantuvo persiguiendo temporada tras temporada lo que sería el mayor de sus clímax: la revelación a la policía o a algún personaje importante de que Dexter Morgan es un asesino serial.

Ese momento prometía ser uno de los más importantes de la serie por significar un giro drástico en la trama, el fin del anti-héroe o una intrincada y filosófica discusión entre personajes. El descubrimiento del mayor secreto del protagonista prometía ser sin lugar a dudas el detonante de algo grandioso.

Tuvimos que esperar seis años hasta que el momento llegó y el Oscuro Pasajero quedó al descubierto en su séptima temporada ante Debra, la hermanastra de Dexter y su familiar más cercano. Y el resultado que esperábamos fuera increíble, no pudo ser más decepcionante...



Después de la gran revelación no hubo histeria, ni consecuencias, ni grandes debates morales. La cosa no resultó ser tan mala después de todo y la serie mantuvo un ritmo tranquilo para lo que significaba semejante secreto: el protagonista fue por años un asesino serial que trabaja en el seno del cuerpo policial. Debra, su hermana y jefa del MISMO departamento de policía, sufrió de unos pasajeros ataques de inquietud mientras Dexter se sintió trastocado en un principio, pero luego todo fluyó como poca cosa. Todo esto dejó a entender que tal vez si hubiesen puesto en evidencia a Dexter en temporadas pasadas tampoco hubiese significado tanto. Pero resulta que sí.

Uno como espectador también se cansa de perseguir el momento prometido por la serie que sigue. Cuando un clímax se ofrece es de sabios presentarlo oportunamente, porque para luego es tarde. Y para Dexter fue tardísimo.

Ese momento cumbre se infló temporadas atrás pero no se le permitió explotar a tiempo. Ahora, la revelación del secreto más trascendental no fue tan impactante ni provocador como lo hubiese sido antes, y perdió toda su tensión por hacerse esperar demasiado.

En retrospectiva, es lamentable que tramas como el enfrentamiento con Trinity y su fatal desenlace resultaran mucho más estimulantes por tener un impacto radical al sorprendernos con un giro de trama que, de verdad, cambió todo en la serie.

La base de toda la intriga de Dexter era que la identidad de su protagonista debía permanecer en secreto porque al desvelarse la verdad traería consigo un desenlace impactante. Pero sucede que ese momento clímax que estábamos esperando desde hace mucho ocurrió sin significar el fin del mundo ni nada parecido. Sino que se trató de un cliffhanger más para un final de temporada, jugando con algo que perseguimos durante años. Y con esas cosas no se juega, porque el interés se esfuma rápido y el gusto por la serie muere. 

Skins Pure: manteniendo la inocencia


La segunda parte de la temporada final de Skins fue dedicada a uno de los personajes más apreciados de todas sus tramas: Cassie. Cuando se despidió de nosotros en la segunda temporada de la serie, era una chica ingenua e insegura que logró alejarse de sus problemas aventurándose en Nueva York, la ciudad de oportunidades. Pero en Pure chocamos nuevamente con la realidad y nos reencontramos con ella en una situación muy distinta a la esperanzadora despedida pasada.

Cassie de nuevo está sola, en Londres y trabajando como camarera. Los años de aparente liberación no hicieron demasiado y terminaron por regresarla a una rutina sin pena, ni gloria. Las sonrisas y alegrías juveniles están ausentes y todo parece anunciar que los finales felices en realidad sólo son temporales.

Pure se toma su tiempo para volver a presentarnos a su personaje estrella con silencios significativos, secuencias reveladoras y música que proyecta lo que siente. Nos reintroduce en su mundo ahora gris y repetitivo hasta ratificarnos que, después de todo, regresamos a la decadencia.

Pero como antes, Cassie corre con la suerte de contar con personas a su alrededor que aprecian su personalidad, talento y verdadera belleza. Esta vez es Jakob, un típico stalker pero talentoso fotógrafo que la retrata a escondidas para publicar sus fotos en un blog personal, donde termina convirtiendo a su modelo secreta en una sensación de Internet, permitiéndole brillar de nuevo ante todos y encender la esperanza de un mejor futuro. Uno feliz y merecido.

Varias cosas podrían comentarse sobre todo lo que sucede entre tantas fotos, secretos y promesas de éxito repentino: el amorío entre Cassie y el rumano, la distante y a la vez profunda relación con su padre y hermano o su ingenua incursión en el mundo de la moda. Pero al parecer poco de esto importa porque al final poco cambia su realidad. Todo termina casi donde comenzamos, estancados. Todo se convierte en una anécdota más.

En Pure recorremos una época más en la vida de Cassie. No definitiva (como la Effy), ni trascendental. No revela otra de sus facetas y ni siquiera se asoma a su pasado (porque con temor intenta contarnos lo que pasó entre ella y Sid,  pero tan sólo se acerca el tema tímidamente sin dejar ver nada).

A diferencia de Fire, la segunda entrega de Skins es un acercamiento más íntimo. Un trayecto introspectivo lleno de tropiezos y desalentador. Cassie mantiene su inocencia y sus inseguridades, como si poco hubiese sucedido. Ni siquiera parece una despedida o un reencuentro, sino un temeroso vistazo a su vida. Tal vez sea lamentable por su insignificancia, pero es grata al ser tan personal y cotidiana entre la nada. 

agosto 02, 2013

06 series para ver después de morir


¿Puede contarnos la televisión lo que ocurre después de la muerte? Lo común es que las series retraten la vida y sus constantes ciclos desde diferentes perspectivas. También muchas se lucen en retratar lo sombrío de la muerte con entretenidos procedimentales y llamativos asesinos seriales. Pero explorar más allá de eso es una tarea bastante osada.

Pocas series se han atrevido a tocar el tema de la vida después de la muerte. Pero las escasas veces que lo ha intentado lo ha hecho de forma tan ingeniosa que, desde mi punto de vista, ganan mérito por su esfuerzo. Y con ello, cierta obligación a ser vistas por su originalidad.

De esas pocas opciones hay seis modernas indispensables para indagar y descubrir lo que esconde el final de la vida. Son historias que convierten a la televisión en algo más que una ventana para la ficción, sino en un verdadero portal hacia lo desconocido. 

10 razones para amar a los Lannister


Odiar a los Lannister es muy mainstream. Después de todo lo hecho por esta familia en Game of Thrones lo más común es despreciarla desde lo más profundo de nuestro ser. Pero no todo puede ser tan blanco y negro. 

Particularmente creo que los Lannister son un linaje incomprendido. Como todo, ellos también tienen su lado bueno. Y así como hay muchas razones para odiarlos, hay al menos diez para apreciarlos y quererlos.

  1. A nadie le gustan los deudores, y los Lannister siempre pagan sus deudas. 

  2. Son ricos. 

  3. Creen en el amor incondicional. Porque para el amor no edad, estatura, ni lazo de sangre que valga. 

  4. No hay como las fiestas de amigas con Cersei para escuchar sus sabios consejos de mujer

  5. Cuando los hermanos no están, siempre puedes contar con los primos. 

  6. Tienen fuego verde y el fuego verde es genial. Nadie más tiene fuego verde. 

  7. Tyrion Lannister. 

  8. Cuando necesites una mano amiga, Jaime Lannister siempre podrá darte la suya


  9. Y porque pueden cachetear a Joffrey Baratheon cuando quieran, otra vez.

julio 19, 2013

La difícil tarea de ver Arrested Development


Ya sea por allá en el 2003 o ahora, conocer a los Bluth siempre ha sido una tarea complicada. Disfrutar de la historia de la familia que lo perdió todo es más un verdadero reto.

Arrested Development siempre estuvo resbalándose. Cuando se transmitió en televisión no era fácil seguirle el ritmo porque su emisión era irregular y tuvo poquísima promoción, mientras que disfrutarla por otras vías como Internet o DVD no eran alternativas tan comunes ni masivas como lo son ahora. Simplemente no era fácil ponerse al día con una serie de la que se hablaba poco, pero se hablaba bien.

Fue gracias a Netflix que por fin pude verla ordenadamente, a mi tiempo y en todo su esplendor. Pero antes del orden fue el caos y Arrested Development fue de esas que tuvo inicios truculentos. Desde que FOX comenzó a emitirla en el 2003, estuvo bajo la sombra de la cancelación por sus continuas bajas audiencias a pesar de que la crítica la calificaba de inteligente e ingeniosa. Durante tres temporadas logró sobrevivir dando traspiés, entre abruptos cambios de horarios y amenazas constantes de fin.

Y es que tal vez resultaba muy audaz para su tiempo. Arrested Development presentó en su momento una comedia familiar muy distinta a lo acostumbrado. En ella Michael Bluth (Jason Bateman), el hijo correcto y honesto, asumía la responsabilidad de mantener a flote a su familia disfuncional luego de que un escándalo de fraude los dejara en bancarrota. Junto a su hijo (Michael Cera), sus hermanos, sus padres, su cuñado y sobrina intentarían administrar la empresa familiar y sus propias vidas ante su nueva realidad decadente.  

Una premisa distinta que también era presentada de manera original con el para entonces pionero formato del falso documental, donde los personajes son perseguidos por la cámara como si grabasen las situaciones espontáneamente. Un modelo ahora mucho más común en series como como Modern Family o The Office.

Aún con todo esto y muchos otros logros en su corta trayectoria, en el 2006 recibió el ultimátum. Ante la poca audiencia FOX decidió fulminar su tercera temporada con un “especial” de dos horas que comprendía los últimos cuatro episodios del ciclo, quemándolos en un mismo día y confirmando firmemente su cancelación definitiva. Una decisión fuerte considerando que la serie ya había construido una fiel base de seguidores, había ganado seis premios Emmy y había logrado entrar en la lista de los 100 mejores shows de televisión de la historia según la revista TIME.

Pero no todo fue en vano ya que contribuyó a que también entrara al no tan prestigioso club de los programas que fueron repudiados por sus cadenas por sus bajas audiencias pero que terminaron convirtiéndose en series de culto. Cuando las temporadas llegaron al formato DVD las ventas se dispararon: viejos fanáticos y nuevos entusiastas con tiempo redescubrieron a la familia Bluth agregándole mucho más misticismo a la serie.

Luego del éxito de ventas comenzó el rumor sobre una película para darle un final digno a la historia de esta familia, pero el rumor dejó de serlo en el 2011 cuando se confirmó que Netflix reviviría la serie para grabar una cuarta temporada exclusiva.

Así fue que después de tantas altas y bajas Arrested Development regresó a la palestra, recuperó su elenco, sus productores y finalmente se presentó en una nueva plataforma de una manera totalmente osada para la historia de la televisión y las comedias.

Su cuarta temporada comienza casi en el mismo instante donde terminó hace siete años, sorprendiendo que no busca excusarse en saltos temporales o giros bruscos de tramas para justificar su larga ausencia. Al contrario, aprovecha la situación para reinventarse a sí misma y contar tanto el pasado como el presente convirtiéndose en un verdadero reto al espectador, hecho especialmente para disfrutarse bajo la filosofía de Netflix: verlo cuando quieras, las veces que quieras.

Por primera vez la serie dedica cada capítulo a un personaje en específico, mostrando una historia personal que a su vez se irá cruzando con la de los otros miembros de la familia Bluth, trazando así una línea temporal desordenada que va ganando coherencia episodio tras episodio, al ir conectando puntos y situaciones.

Por eso, como en sus temporadas anteriores, tampoco es un trayecto fácil de ver. Pero esta vez es porque resulta como una obra hecha sólo para los más fieles fanáticos como un agradecimiento por su apoyo, su larga espera y por soportar el arduo camino recorrido. Está llena de auto referencias, chistes ocultos y líneas memorables rompiendo esquemas y estructuras previas en sólo 15 nuevos episodios.

Después de un largo recorrido lleno de baches y cancelaciones, Arrested Development regresa de forma compleja, arriesgada e ingeniosa. No podía ser de otra forma ahora que la serie finalmente puede descansar de forma ordenada en Netflix, lista para disfrutarse como se quiera, cuando se quiera. Por lo que conocer a los Bluth ya no es un reto, sólo es un largo y entretenido disfrute. 

julio 18, 2013

Emmys 2013: Los nominados


¡Comienza la competencia! La Academia de Televisión Estadounidense (Academy of Television Arts & Sciences) ha revelado las series, actores y actrices que se disputarán el próximo 22 de Septiembre los Emmys, el reconocimiento más valioso de la televisión norteamericana.

En su 65ta edición los premios llegan con algunas pequeñas sorpresas, como que por primera vez una serie que no se transmite en un canal de televisión llega a las categorías importantes como House of Cards de Netflix.

Mientras que algunas favoritas regresan para los títulos más importantes como Downton Abbey, Breaking Bad y Mad Men. Tampoco sorprende ver a Modern Family con más de seis nominaciones. Ya es costumbre

Esta es la lista completa de nominados para este año:

julio 12, 2013

Skins Fire: jugando con fuego


Cuando una de las generaciones de Skins se despedía lo asumíamos como un adiós definitivo. Las historias de sus personajes parecían completas con sólo haber presenciado parte de su juventud, ignorando que aún les quedaba mucho por vivir.

Eso porque Skins sólo era juventud idealizada e irreverente, nada más. Nos dejaba el resto a la imaginación porque para la serie la vida adulta era irrelevante, aburrida y casi inexistente.

Pero luego de haber convivido en cada episodio y temporada con tantos personajes complejos, profundos e intensos, era algo frustrante afrontar el hecho de que aunque un largo camino les deparaba a todos, no nos correspondía saber nada más sobre ellos.

Por eso la última entrega de la serie llega como un inesperado regalo para fanáticos en lo que me gusta llamar: una temporada de despedida. Una que trae de vuelta a Effy, Casie y Cook en tres respectivas entregas: Fire, Pure y Rise, para revelarnos lo que fue de sus vidas luego de su juventud.

Skins regresa rompiendo su propio molde de visión joven para mostrarse desde una más adulta, cruda y centrada. Por lo que ésta temporada no está hecha para compararse con sus anteriores, sino como para disfrutarse desde la emoción de descubrir qué ha pasado con esos personajes que vimos crecer y disipar la incertidumbre alrededor de sus realidades inimaginadas.

Es así como en su primera entrega (Fire) emociona ver de nuevo a Effy (Kaya Scodelario) luego de tantos años, ahora con una actitud ambiciosa e independiente que poco recuerda a la joven inestable y temerosa de antes. Vemos a una mujer enfocada en su éxito profesional mientras busca dejar atrás su pasado en medio de una crisis laboral y personal.

Emociona reencontrarnos con un personaje que bien pudimos sentir o sufrir entre sus conflictos adolescentes pero que ya ha madurado y se encuentra en un entorno diferente. Otra realidad, otro momento y otras actitudes que sirven para recordar que el tiempo pasó para todos y trajo cambios.

Tal vez por tanto giro radical es que la primera entrega se llama “fuego”, porque éste es cada vez más fuerte y brillante como Effy. Fuego por ser feroz y arrollador como su ambición. O fuego por dejar cenizas y caos cuando se extingue. O por todo eso a la vez: energía, ferocidad y destrucción.

Skins Fire me parece un gran inicio de una inesperada despedida. Es muy diferente, porque con el tiempo los personajes también lo son. Podrá defraudar si se esperaba de nuevo el mismo Skins de siempre, pero definitivamente se disfruta más cuando se asume que no debe verse desde la comparación, sino desde el sentimiento que genera una nueva historia de un personaje que ya conocíamos.