septiembre 23, 2012

Emmy 2012: Los ganadores


En una velada algo sosa dirigida por Jimmy Kimmel, la Academia reveló a los ganadores de los Premios Emmys 2012.


No fue una novedad encontrarnos con una Modern Family que no dejó para nadie en la categoría de comedias, pero sí que vimos sorpresas cuando la subestimada Homeland arrasó en premios y Mad Men se fue a casa con las manos vacías después del éxito que ha tenido en ediciones anteriores.


Otras fueron mucho ruido y pocas nueces. Girls y Breaking Bad no dominaron como se esperaba y en cambio algunas que se encontraban en el olvido como Boardwalk Empire y Two and Half Men reaparecieron para reclamar estatuillas.


Aquí la lista de los ganadores de la noche:


septiembre 21, 2012

Las pistas de American Horror Story: Asylum


American Horror Story, la miniserie de terror creada por Ryan Murphy que durante su primer ciclo se llevó varios elogios a pesar de los tropiezos murphysticos de siempre, regresa con una nueva entrega este 17 de octubre y para avivar la intriga alrededor del show FX lanzó una inquietante campaña de expectativa a través de la página oficinal en Facebook de la serie, publicando breves clips diarios que arrojan pistas y sirven como vistazo a lo que prepara esta temporada.

Pero lo mejor de cada clip no son las monjas, las habitaciones tenebrosas o las cubetas llenas de vísceras,  sino la dirección de arte que los transforman en perturbadoras obras audiovisuales dignas disfrutar.

Luego de verlas uno no puedo dejar de pensar que ojalá la serie logre mantener una atmósfera similar.

septiembre 19, 2012

Emmy 2012: algunas predicciones


Los premios Emmy se celebran este 23 de Septiembre y esta vez vienen llenos de pesos pesados. Las series que lideran las categorías principales cuentan con un público fiel y también son adoradas por la crítica norteamericana: una combinación poco usual y de temer.


Las confrontaciones más reñidas se darán en las categorías principales, mientras que en categorías menores los ganadores parecen obvios. Aún así, gracias a esa pasión por la televisión, es entretenido predecir quiénes obtendrán el reconocimiento de la noche más importante de la televisión estadounidense...


septiembre 18, 2012

Coma: entre la vida y la muerte.


 “No estarás muerta. Pero por supuesto, tampoco estarás viva.”

Si algo escasea en el banco de seriados televisivos son los buenos thrillers e historias de suspenso. Ocasionalmente uno puede toparse con uno que otro episodio que haga honor al género pero extraño es encontrarse con una miniserie enteramente dedicada al mismo como Coma.

Que A&E anunciase la producción de una miniserie no es ninguna razón relevante para verla. Que esta miniserie está basada en un libro del doctor y autor de bestsellers, Robin Cook, tampoco lo es. Lo que de verdad puede resultar atrayente es el elenco que se encarga de desarrollar la historia: Lauren Ambrose (Six Feet Under), Geena Davis (Commander in Chief) y Steven Pasquale (Rescue Me).

Envuelta en un ambiente tenso, Coma es una historia que inquieta desde su inicio, cuando presenta el supuesto vídeo aficionado de un grupo de personas que intentaron descubrir lo que aparentemente oculta una instalación de cuidados intensivos de alto nivel. Y entre tomas fugaces, movimientos bruscos de cámara y diálogos entrecortados crean el anzuelo perfecto para la promesa de un entretenido thriller de ficción.

Con una intención de ir incrementando las dosis de suspenso, la primera parte de la historia se muestra como una introducción bastante lenta que sirve para sembrar incertidumbre alrededor del hospital y los personajes; la segunda parte es mucho más acelerada e impactante y nos adentra al núcleo de una conspiración médica perturbadora a la vista.

Pero a pesar de todas esas persecuciones, complots y giros de trama tan característicos de los thrillers y bestsellers, Coma deja un espacio para un planteamiento más profundo, presentando la posibilidad de que la cura de enfermedades como el cáncer, el Alzheimer y la gripe sean una realidad siempre que implique ciertos sacrificios que empujan a cuestionarnos si el fin justifica los medios.

Acá se juega con temas sobre la vida, la muerte y la ética. Muy similar al dilema de la eutanasia, sólo que tratado con menos tacto y con fines tan perturbadores como beneficiosos.

Coma es emocionante e inquietante, juega con temor a adentrarse a temas complicados pero siempre termina por resultar entretenida. Es una miniserie que vale la pena ver por intentar darle vida al género en la televisión en sólo dos entregas. Y si esa no es suficiente razón, la presencia de Lauren Ambrose debería serlo.

septiembre 17, 2012

Un misterio que no vale la pena resolver


Después de ver cómo el famoso detective inglés Sherlock Holmes cobró vida en la era moderna en la miniserie desarrollada por la BBC y creada por Steven Moffat, es bastante difícil y osada la tarea de presentar una mejor adaptación.

Para la CBS decidió arriesgarse. No sólo quiso adaptar las novelas de Sir Arthur Conan Doyle a un formato televisivo, sino que se atrevió a trasladar sus historias a la adorablemente caótica ciudad de Nueva York y a cambiar de sexo a Watson, el mítico acompañante del detective. ¿El resultado? Un verdadero desastre.

Confieso que al tener debilidad por las historias de crimen y misterio por contar con la facultad de poder jugar con el espectador, tomé a Elementary con mucha expectativa y sin ninguna intención de compararla con su contraparte británica porque queda claro desde un principio que no intenta parecérsele. Pero resulta imposible no hacerlo luego de un episodio piloto tan escaso, insípido y decepcionante por fallar en lo más elemental: la esencia del detective.

Jonny Lee Miller encarna al peculiar investigador inglés, pero carece del carisma que un Sherlock Holmes necesita. Sabemos que el temple del icónico personaje es frío, calculador y hasta engreído, pero la representación estadounidense no es nada de eso, ni siquiera es desesperante como el Sherlock representado por Benedict Cumberbatch en la versión británica. Éste tan sólo es tan indiferente que no despierta ningún tipo de emoción.

Pero el verdadero misterio que parece plantear Elementary es: ¿dónde está el clímax del episodio piloto?

Durante el desarrollo del caso no se percibe agitación o intensidad alguna. Los personajes nunca llegan a entrar en un conflicto interesante y hasta la pizca de originalidad que intentaron darle a la trama al convertir en mujer (Lucy Lu) al fiel compañero Watson no fue algo verdaderamente atrayente, ni despertó ningún tipo de química.

Tampoco sirvió de nada transportar los misterios del detective desde Scotland Yard hasta las congestionadas calles de Nueva York. El abanico de posibilidades que pudo ofrecer esta metrópoli multicultural fue totalmente desperdiciado. Se perdió la oportunidad de aprovecha las locaciones, de mostrar el entorno citadino, de hacer de La Gran Manzana un personaje más de la trama como lo logran otros dramas criminales como los de la franquicia de CSI.

No hace falta una lupa para notar que Elementary es demasiado simple para un personaje tan complejo y tan arraigado a la cultura popular. La supuesta brillantez de Sherlock no se percibe en ningún momento y sólo se ven elementos dispuestos forzosamente para construir un misterio poco impactante que, si nos dejamos llevar sólo por el episodio piloto, convierten a una de las mayores apuestas de la temporada de CBS en una de las mayores decepciones.

septiembre 13, 2012

La doble moral del espectador


Mientras miraba Los Soprano, la serie de HBO que narra la vida de un capo de la mafia italiana, sentí como poco a poco los sucesos me invitaban a disfrutar del agridulce sabor de la contradicción.

Toda la historia transcurre desde el indecoroso punto de vista criminal, el incorrecto, el de los malos. Como espectadores debemos someternos a ese estilo de vida hasta asimilarlo al punto de temerle a la simple presencia de la justicia.

La serie creada por David Chase muy sutilmente invita a simpatizar con Tony Soprano, el jefe de la mafia que no siente ningún tipo de respeto por la vida humana y aún así maneja códigos de moral admirables por el compromiso con el que los asume. Pero entre todos los intentos de Soprano por mantener a su familia feliz y sus negocios ilegales estables, la serie también empuja progresivamente a entrar en un conflicto personal y tomar partido. ¿Estar del lado del villano es compartir su inmoralidad?

Se ve al padre de familia y al mafioso convivir juntos, dos figuras incompatibles que generan simpatías distintas. Se pueden llegar a comprender algunas de las decisiones de Soprano, como la de vengar a un familiar abaleado, pero también es imposible no reprochar otras acciones como la de disparar sin piedad al rostro de un joven sollozante. Son cosas totalmente diferentes y que a su vez, van de la mano. Es lo que dificulta encontrar puntos intermedios en ciertas historias.

Así hacen su aparición las contradicciones morales. Dexter es un asesino en serie que acaba con la vida de "malas personas", pero no por eso deja de ser un criminal homicida. Walter White busca reivindicar su vida drásticamente, incumpliendo la ley al traficar metanfetaminas. Don Draper se bandea y asciende en el mundo de la publicidad gracias a su reprochable ética. Tony Soprano se preocupa por su familia y salud mental mientras destruye la vida de personas inocentes. Son personajes cuya falta de integridad los hace atrayentes y hasta despreciables, una dualidad poco común en la cotidianidad.

Sabemos que sus acciones y formas de pensar son moralmente incorrectas. Y aún así, hay un sentimiento que desea protegerlos para verlos avanzar a través de lo que los rodea. Así sea para apoyarlos, para juzgarlos, odiarlos o para saber qué sucede con sus historias, es necesario poder seguir viéndolos. Es una doble moral que la ficción nos permite disfrutar: la de defender lo indefendible.

septiembre 04, 2012

Exterminando a la familia Pond


Que no se diga que el comienzo de la séptima temporada de Doctor Who careció de Daleks,  giros en la trama y de sorpresas.

Assylum of the Daleks más que una serie de sobrecogedoras relevelaciones, fue el inicio de la triste despedida de los acompañantes con más carisma que ha tenido el Doctor desde el 2005.

El guionista y productor Steven Moffat lo sabe. Esta temporada le pertenece a Rory y Amy Pond. Su química inigualable y su naturalidad les ha hecho merecedores de un protagonismo indirecto que destaca cuando en este inicio de temporada nos presentan a la pareja viviendo una inesperada realidad: se divorcian.

Nada más inaudito. La despedida del matrimonio más feliz que ha presenciado el Doctor inicia con su divorcio. Y más triste aún es la razón: luego de lo ocurrido en Demon’s Run, Amy Pond descubrió que no puede volver a tener hijos.

Es una realidad que tiñe la trama con un tinte oscuro y adulto. Estamos ante un drama que muy a pesar de la ciencia ficción que apadrina la serie, está convirtiendo a Doctor Who en un show que cuando lo necesita sabe presentarse de manera madura para el público mayor pero también sabe como romper el molde cuando simplemente quiere entretener. Es así como la serie evoluciona con versatilidad gracias a lo que estos personajes han aportado a la historia: matices que permiten a la trama escapar por momentos de la abrumadora fantasía.

La despedida que el espectador tendrá que darle a los Pond se perfila sombría. Tanto que fue necesario enfrentarse a los Daleks para lograr una reconciliación entre Amy y Rory. Una reconciliación donde ambos reconocieran que a pesar de las dificultades, se aman.

Los episodios de los Pond están contados. No se trata de ignorar hechos relevantes como la recién descubierta capacidad de los Daleks de sentir temor por algo más que "el depredador", la posibilidad de que la futura acompañante del Doctor, Oswin Oswald, sea también un Dalek o que al final de este episodio la pregunta que haría caer al silencio fuese coreada una y otra vez. Se trata de disfrutar con detalle del cierre del ciclo de la familia Pond, el mismo que abre un nuevo abanico de posibilidades y teorías para el universo del Doctor Who.