septiembre 22, 2013

Emmy 2013: Los Ganadores


Este año ni Neil Patrick Harris pudo 'animar' la velada más importante de la televisión norteamericana que pecó de sosa y que aunque no prometía sorpresas, por lo menos trajo una de otra premiación inesperada.

Destacó que el reinado de Modern Family terminó y esta vez no ganó todas las categorías en las que estaba nominada, aunque sí gano en la más importante: mejor comedia. Mientras que Jim Parsons repitió como mejor actor de comedia al igual que Julia Luois-Dreyfus como mejor actriz de comedia.

En el drama, también sorprendió ver como Jeff Daniels ganaba a Bryan Cranston y Kevin Spacey como mejor actor cuando ni él mismo se lo esperaba. Pero de resto, Breaking Bad se llevó el merecido título de 'Mejor Drama' y Claire Danes repitió como mejor actor.

Entre muchos 'premios repetidos' y algunas inesperadas sorpresas, aquí la lista de los ganadores de la noche:

Mejor drama
Homeland
Mad Men
Breaking Bad - GANADORA
Downton Abbey
House of Cards
Game of Thrones

Mejor actriz de drama
Connie Britton - Nashville
Claire Danes - Homeland - Ganadora
Michelle Dockery - Downton Abbey
Vera Farmiga - Bates Motel
Elisabeth Moss - Mad Men
Kerry Washington - Scandal
Robin Wright - House of Cards

Mejor actor de drama
Bryan Cranston - Breaking Bad
Jeff Daniels - The Newsroom - Ganador
Jon Hamm - Mad Men
Damian Lewis - Homeland
Kevin Spacey - House of Cards
Hugh Bonneville - Downton Abbey

Mejor comedia
30 Rock
Girls
Louie
Modern Family - GANADORA
The Big Bang Theory
Veep

Mejor miniserie o TV Movie
American Horror Story Asylum
Behind the Candelabra - Ganadora
Phil Spector
The Bible
Top of the Lake
Political Animals

Mejor actriz de comedia
Tina Fey - 30 Rock
Laura Dern - Enlightened
Lena Dunham - Girls
Edie Falco - Nurse Jackie
Julia Luois-Dreyfus - Veep - Ganadora
Amy Poehler - Parks and Recreation

Mejor actor de comedia
Alec Baldwin - 30 Rock
Jason Bateman - Arrested Development
Louis CK - Louis
Don Cheadle - House of Lies
Matt Leblanc - Episodes
Jim Parsons - The Big Bang Theory - Ganador

Mejor actriz secundaria de drama
Anna Gunn - Breaking Bad - Ganadora
Maggie Smith - Downton Abbey
Emilia Clarke - Game of Thrones
Morena Baccarin - Homeland
Chirstina Hendricks - Mad Men
Christine Baranski - The Good Wife

Mejor actor secundario de drama
Booby Cannavale - Boardwalk Empire - Ganador
Jonathan Banks - Breaking Bad
Aaron Paul - Breaking Bad
Jim Carter - Downton Abbey
Mandy Patinkin - Homeland
Peter Dinklage - Game of Thrones

Mejor actriz secundaria de comedia
Jane Krakowski - 30 Rock
Jane Lynch - Glee
Sofia Vergara - Modern Family
Juliel Bowen - Modern Family
Merritt Wever - Nurse Jackie - Ganadora
Mayim Bialik - The Big Bang Theory
Anna Chlumsky - Veep

Mejor actor secundario de comedia
Adam Driver - Girls
Jesse Tyler Ferguson - Modern Family
Ed O'Neill - Moder Family
Ty Burell - Modern Family
Tony Hale - Veep - Ganador
Bill Hader - SNL

Mejor Reality Show
Dancing with the Stars
Project Runway
So You Think You Can Dance
The Amazing Race
The Voice - Ganadora
Top Chef

La lista completa con las 101 categorías puedes verla aquí.

septiembre 19, 2013

Lo que nos enseñó Lost


A nueve años del estreno de Lost, es imposible no recordarla con nostalgia. Pocos programas aparecen inesperadamente a ofrecer algo tan entretenido, llamativo, complejo y pasional. Era de esas pocas series capaces de generar comunidades para discutir cada capítulo, crear una legión de seguidores y arraigarse en la moderna cultura popular. Era de esas que producían intriga, suspenso, amor u odio al mismo tiempo (sobre todo si aborreciste el final). Fue grande y decepcionante, brillante e imperfecta. Fue una experiencia y como de toda experiencia, sea mala o buena, también se aprende. Y de Lost vaya que aprendimos. Si algo nos enseñó es que…

Tanto los personajes como la trama importan.

Una historia puede estar orientada enteramente hacia sus personajes o sólo dedicada a desarrollar una trama. Pero pocas logran fusionar ambos modelos narrativos para lograr algo verdaderamente sagaz. Y Lost lo logró. Nos presentó tan bien a los sobrevivientes del Oceanic 815 que pudimos sentir más que aprecio por ellos mientras algo mucho mayor los abarcaba: la gran trama de la isla y sus misterios que se convirtieron en el contexto ideal para desarrollar a sus protagonistas. Se descubrían, crecían, cambiaban a medida que los secretos de la isla se revelaban y complicaban, las tramas se entrelazaban y todo congeniaba. Lost demostró que el balance entre un buen argumento y unos buenos y memorables personajes sí es posible.

We have to go back!

Si algo aprendimos de toda esta travesía es el valor del regresar: volver al pasado para conocer la historia y trasfondo de cada personaje a través de flashbacks, volver a ver episodios anteriores para encontrar respuestas, explicaciones ocultas y pistas para nuestras teorías o volver nuevamente a un lugar para revivir momentos o terminar asuntos pendientes. Lost fue en esencia una historia retrospectiva tanto para sus personajes como para los espectadores, nos obligó a voltear la mirada a lo pasado para poder comprender el presente y el futuro.

Ver de nuevo el episodio piloto y encontrar la metáfora del juego de backgammon que John Locke le muestra a Walt para explicarle la eterna batalla entre el bien y el mal es una gran evidencia de que el regresar vale la pena, para apreciar esos pequeños pero valiosos detalles que pudieron haber pasado desapercibidos e incluso, darnos esas ansiadas respuestas.

Nos somos subestimados.

Hay respuestas en Lost que no son explícitas, pero están allí esperando ser comprendidas. Los escritores de la serie dejaron muy claro que para disfrutarla a plenitud había que hacer un esfuerzo por comprender parte de las cosas que pasaban en la isla. El espectador no sólo se limitaba a ver, sino a investigar, analizar y descubrir por su propia cuenta.

Por eso no nos subestimaron, al contrario, nos pusieron a prueba. Nos dieron pistas, teorías falsas, teorías ciertas y un montón de eventos aparentemente inconexos para que nuestra atención e interés estuvieran enfocadas en la serie. ¿Por qué un oso polar aparece muerto en medio de un desierto? Nunca lo explican, pero las soluciones a muchas dudas están ahí. Sólo hay que buscarlas y pensar.

No debemos esperar respuestas.

El final de Lost no dejó indiferentes. Muchos sintieron la estafa de no encontrar respuestas a muchas de las interrogantes de la isla y su mitología. Cuando la ola de críticas y protestas ahogaron a Damon Lindelof y Carlton Cuse, éstos se refugiaron en un bastante cómodo “no todo en esta vida tienerespuesta”. Un argumento tan lógico cómo barato. Y aun así, irreprochable.

Porque es injusto despreciar toda esta obra por un final ambiguo. Desde sus inicios ofreció interesantes historias, sólidos personajes, grandes momentos, refrescó el género televisivo, encendió la intriga y estimuló el estudio y análisis de sus episodios ganándose un espacio en esa llamada cultura pop.

Lost fue toda una experiencia, un recorrido entretenido. La prueba de que a veces se disfruta más del viaje, que el destino.

Los superhéroes también pierden


Iron Man, Batman, Spiderman… El universo del cómic hace rato que decidió expandirse a otros medios para llegar a mucho más público y lo ha logrado. El cine se llenó de superhéroes y The Avengers, por ejemplo, rompió records mundiales de recaudación en sus primeras semanas de estreno.

Para nadie es un secreto que los seres con superpoderes han dominado el mundo de los comics y conquistado el del cine y los videojuegos, pero el terreno de la televisión aún se resiste a ellos.

Pero con el próximo estreno de Agents of S.H.I.E.L.D., la primera serie live-action de Marvel en la televisión, parece que vuelven a tener una oportunidad. La cuestión es que después de ver fracasar a varias series basadas en superhéroes en los últimos diez años uno se siente suspicaz porque se necesita más que un poder especial y un traje ajustado para sobrevivir al público televisivo.

Dejando a un lado la marcada entrepierna de Adam West en el Batman de los 60 y asomándonos a momentos más contemporáneos, la fiebre heróica da sus primeros pasos en el 2001 cuando Smallville comienza a contar la historia del joven Clark Kent antes de convertirse en Superman. Fue una serie juvenil, osada y diferente para el momento, por eso sobrevivió 10 años gracias al público joven que cautivó desde su inicio y que convirtió en fanáticos que le permitieron continuar durante tanto tiempo hasta unas dolorosas últimas temporadas, que terminaron sin pena ni gloria.

La línea de vida de los superhéroes en la televisión.




Desde entonces, todo ha sido fracasos. La fugaz aparición de Birds of Prey intentando replicar el éxito de Smallville fue más un chiste. El género no era tomado con seriedad hasta el estreno de la trilogía cinematográfica de Batman a cargo de Christopher Nolan, con la que los superhéroes ganaron respeto y comenzaron a verse más sombríos, adultos y reales.

Eso inspiró en el 2006 a Heroes que llegó para rescatar el género en la televisión. Se presentó seria, con una trama compleja basada en protagonistas que descubrían tener poderes e intentaban adaptarse a su nueva realidad. Similar a los X-Men, cada arco argumental era interesante e impactaba de una manera inteligente la trama principal. Llena de personajes llamativos y una narrativa madura, la serie fue tremenda hasta que la huelga de guionistas hirió gravemente la calidad de la segunda y tercera temporada, convirtiéndola en ese programa que deseas dejar de ver porque se torna verdaderamente doloroso.

Luego vinieron tiempos más oscuros. Llegó No OrdinaryFamily que presentó de forma excesivamente bondadosa y superficial la historia de una familia con poderes, olvidando que la acción y el verdadero drama del asunto eran importante. Después vino The Cape en el 2011 que prometía reinventarlo todo creando algo como una “historieta de televisión”. El experimento dio como resultado buenas escenas de acción y nada más que eso porque era ridícula, sobreactuada y con personajes tan estereotipados que la llevaron a la cancelación más humillante: transmitir sus últimos episodios por Internet.

Al volar hasta Inglaterra al menos podemos ver que los superhéroes en la televisión sí lograron algo. Más bien los antihéroes de Misfits se convirtieron pronto en una serie de culto por no mostrar la visión americana del arquetipo del superhéroe. La irreverencia británica le dio el toque único a una historia de jóvenes criminales que obtienen poderes especiales después de una tormenta. Algo nada original hasta que vemos a personajes egoístas que sólo buscan sobrevivir a su decadente realidad. Pero no todo es perfecto, la serie vale la pena hasta su segunda temporada porque desde entonces el elenco original comenzó a desertar y entre tanto cambio y rostro nuevo, dejó de ser lo que era.

No fue hasta el 2013 que The CW buscó subirse de nuevo al tren de los héroes con un personaje menor de la DC Comics: Green Arrow. Para no perder a los fanáticos que Smallville le había dejado a la cadena, nace Arrow ligeramente inspirada en El Caballero de la Noche y en su sombría narrativa en el cine. Intenta ser madura, misteriosa y profunda (para el público joven), pero sólo entretiene muy bien, algo que también Marvel ha hecho a la perfección con sus franquicias en el cine e intentará replicar en televisión con Agents of S.H.I.E.L.D. que se ve, como mínimo, bastante entretenida.

No queda más que ver la línea del tiempo para notar que las series que más han perdurado son las de buenos personajes con tramas intrincadas. Al parecer en televisión, el poder de los héroes no está en la sus capacidades especiales, sino en sus historias y cómo son contadas. El factor extraordinario parece quedar a un lado porque esos personajes, con o sin poderes, son más interesantes cuando viven una realidad que nos sorprende y entretiene.

septiembre 11, 2013

El Bingo de Arrow

Arrow, la "sombría" trama de superhéroes de The CW podrá ser banal, hueca y sosa a veces pero si algo sabe hacer muy bien es entretener. Tiene acción, algo de comedia, un poquito de drama, muestra bastante piel y algún villano interesante cada semana, así que en esencia es bastante básica.

Ver un episodio de Arrow es básicamente ver lo mismo una y otra vez con alguna que otra diferencia. Así que para romper un poco la rutina y prepararnos para la nueva temporada en vez de preocuparnos por las cosas recurrentes, lo mejor es aprovecharlas para jugar el Bingo de Arrow viendo cualquiera de sus episodios para así disfrutarlos más.

Jugar es muy sencillo: cuando digan 'You have failed to this city' marcas la primera casilla, cuando Oliver Queen aparezca sin camisa marcas esa casilla, ¡cuando aparezca un flashback marcas esa casilla! Así sucesivamente hasta que alguien logre gritar ¡BINGO! y se lleve el premio que bien podría ser dinero o cualquier otra cosa de valor. Eso, que quede al gusto de los participantes.



Luego de ver un episodio mientras jugabas, dos cosas tendrás aseguradas: un momento entretenido y un ganador. 

Ahora, si DE VERDAD quieres jugar el Bingo de Arrow, sólo tienes que descargar en el siguiente link las diferentes tablas, imprimirlas e invitar a un par de amigos a jugar.


¡Suerte! 

septiembre 10, 2013

En la soledad está el gusto


Hay historias que irremediablemente son difíciles de compartir. Hay momentos que, aunque parezca egoísta, es mejor disfrutar en solitario porque están cargados con tanto significado que parecen más instantes personales. 

Hay series de series, las hay de las que no podemos dejar de hablar y de las que se disfrutan mucho mejor en soledad. Una aparente contradicción porque una de las mejores cosas de la televisión y sus historias es la oportunidad de compartirlas junto a otros. Pero hay algunas que se tornan tan propias, tan introspectivas, tan intensas que ganan su valía cuando se disfruta sin compañia. 

Es radical, pero series como Hannibal o The Wire son tan pesadas y profundas que ameritan una concentración casi absoluta, porque un solo comentario puede causar la pérdida del hilo o la pista importante para comprender un evento futuro. Son intrincadas pero envolventes, con grandes personajes y tantos momentos que por cuenta propia, ya cuesta llevarles el ritmo.

Otras como Six Feet Under o Rectify son más poéticas, con personajes tan desarrollados que son empáticos y cuyas tramas invitan a adoptar una posición más íntima y reflexiva sobre temas como la vida y la muerte, incitando al espectador a reflexionar más que a opinar.

Por eso es que luego de vistas, compartirlas resulta algo enriquecedor y no sólo entretenido. Intercambiar opiniones, ideas y momentos puede ser algo bastante estimulante, pero de hacerlo en el mismo instante en que se aprecia puede más que interrumpir, molestar.

No por nada la sabiduría popular reza que es mejor estar solo que mal acompañado. Las historias están hechas para ser contadas y compartidas. Pero no todas son para ser escuchadas y disfrutadas en compañía. Porque como un buen vino, disfrutarlo acompañado es agradable pero degustarlo es toda una experiencia personal. 

Los próximos pasos de Netflix


El 2013 ha sido sin duda el año de la embestida de Netflix. El servicio de streaming de series y películas ha ganado los suficientes suscriptores y popularidad como para permitirse crear sus propios contenidos y ampliar su biblioteca con series totalmente originales; opciones que su competencia y ningún otro canal de televisión tienen.

House of Cards,
Hemlock Grove, Arrested Development y Orange is the New Black son las primeras series que Netflix ha presentado al público, todas en un mismo año. De diferentes géneros, formatos y para distintos públicos, como para corroborar que están allí para todos, sin distinción.

También resultó curioso que todas estas series, en sus respectivas fechas de lanzamiento, ofrecieron todos los episodios de sus temporadas de golpe. Nada de esperar a la próxima semana para el siguiente capítulo, bien podrían disfrutarse en un par de días o en varios meses, uno decide.

Así Netflix no sólo decidió innovar al presentar nuevas propuestas sino nuevas maneras de disfrutarlas ajustadas al tiempo y necesidad del espectador. Y al parecer, el resultado ha sido exitoso. Por eso no es casualidad que después de todo el servicio anunciara que aumentará para el siguiente año su inversión en contenido original, apostando a muchísimo más.

Peroa pesar de su notable éxito hay algo que no deja de resultar inquietante: el súbito silencio en el que se sumen sus series luego de estrenadas. Una semana después de estar disponibles parecieran perder todo el ruido a su alrededor y el hype se esfuma. Por ejemplo, con Arrested Development se habló de lo diferente, compleja, brillante que era en sus primeros cinco días, luego sólo hubo retazos y finalmente silencio.

La popularidad de las series se construyen con el tiempo, porque hay cierta magia en seguir una historia en colectivo y despacio: llegar al trabajo y compartir opiniones sobre el episodio de anoche, intentar descifrar el futuro de algunos personajes junto a otros fanáticos o discutir con otros espectadores alguna teoría sobre la trama. Todas son situaciones que mantienen viva por mucho más tiempo a la ficción, como toda la experiencia. No le vendría mal a Netflix contagiarse con un poco de esto.

Lo que necesita Netflix es alargar la popularidad de sus series y una de las alternativas para lograrlo es presentar sus próximas producciones en el tradicional formato seriado, revelando un episodio por semana para disfrutar cuando se desee. Es el método convencional para conservar la atención de su público por la siguiente entrega y tal vez, para mantener suscritos a los usuarios por tres meses como mínimo si quieren terminar de disfrutar del programa.

Pero aún sin explorar este formato al que Netflix le rehuye por principios, su actual éxito puede permitirle al servicio explorar otros caminos. Ya Netflix le plantó cara a las cadenas de televisión dejándoles claro que también puede hacer su trabajo. ¿Qué pasaría si pronto en vez de series de diez episodios, se aventura a encargar diez películas de diferentes géneros?

No es tan descabellado si ya HBO lo hace desde hace años. Produce películas originales que nunca llegan a transmitirse en cines y tienen tanto renombre y calidad como si lo hicieran. Netflix pronto podría estar en capacidad de montarse en este tren y de retar también a una industria cinematográfica que sabemos atestada de superhéroes y secuelas. Una mejor oportunidad parece difícil. 

Lo innegable es que Netflix no dejará de experimentar. Ha confirmado el éxito de sus propuestas originales demostrando ser rentables y atractivas, se ha establecido en diferentes plataformas y hasta ha creado asistentes virtuales para recomendar series a sus usuarios.  Así que el próximo paso lógico es apuntar más alto o ser más arriesgados: más producciones originales, nuevas formas de presentarlas o proyectos más ambiciosos como películas o algo más allá. Porque si el servicio se hace cada vez más poderoso y popular, sus posibilidades también.