Ante una cruzada anti-sexual como
la que parecía avecinarse, Showtime reveló que estrenaría una serie llamada
Masters of Sex y su anuncio parecía más una morbosa provocación que una
verdadera propuesta, aún más considerando que para reemplazar el vacío que dejaría Dexter, apostaría por algo llamativo y controversial.
En ella se cuenta la historia basada en la experiencia real del doctor Bill Masters (Michael Sheen) y su liberal asistente (Lizzy Caplan) a finales de los años 50, cuando
juntos comenzaron una investigación sobre sexualidad humana que cambiaría la
percepción del mundo médico sobre el sexo y sus ventajas, gracias a sus íntimos experimentos y análisis de largas sesiones de parejas practicando relaciones
sexuales sin tapujos.
Pero para sorpresa al momento de su estreno, la serie que
-de verdad- trata enteramente sobre sexo no resultó ni polémica ni ofensiva. Más
bien se mostró con clase y muchísimo tacto. Algo inesperado cuando estamos
acostumbrados a una televisión actual que no le teme al tema sexual, y mucho
menos si se transmite por canales de cable.
Por eso, Masters of Sex destaca en que modestamente revolucionó la percepción del sexo en
televisión y acertó al presentarse de una manera más acorde a su época, entorno
y a sus protagonistas. Es muy técnica y
humana a la vez porque muestra al sexo desde el punto de vista más científico
y clínico, pero también atina al mostrar el aspecto más enigmático, el de la
química y el deseo humano que la ciencia tanto se compromete en descifrar.
Por un lado, el Dr. Masters deja
ver su ambición por descubrir los misterios del instinto humano mientras va
revelando su naturaleza misma; que no son lo mismo. Lo físico y lo
emocional son dos espectros muy
distanciados desde que inicia la investigación: todo debe ser anónimo para
evitar problemas personales, pero a medida que van descubriendo las ventajas del sexo, también van aflorando esos sentimientos irremediablemente
ligados al momento. Como diciendo entre líneas que el sexo no es sólo un acto físico y ni algo tan cuantificable, dotándolo de nuevo con ese misticismo que ha perdido con el tiempo.
Masters of Sex es clara en lo que dice y en cómo lo dice, por eso tiene encanto. No pretende ser la serie del sexo desenfrenado ni la del ambiente enigmático de los 70’s a lo Mad Men. Eso la hace uno de los mejores estrenos de la temporada por no anda fingiendo orgasmos y ser justo lo que quiere ser.
Masters of Sex es clara en lo que dice y en cómo lo dice, por eso tiene encanto. No pretende ser la serie del sexo desenfrenado ni la del ambiente enigmático de los 70’s a lo Mad Men. Eso la hace uno de los mejores estrenos de la temporada por no anda fingiendo orgasmos y ser justo lo que quiere ser.